Colombia, tierra misionera

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Colombia es tierra misionera por sus zonas selváticas, riqueza cultural y entornos con problemáticas sociales y espirituales atendidas por la Iglesia.

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Por Juan Sebastián Romero Araque

 

Colombia es una tierra misionera ya que conserva grandes desafíos a nivel social y espiritual. Estas necesidades parten desde la dificultad de acceso, como es el caso de los sectores selváticos; hasta los problemas de alimentación, salud y educación. La Iglesia Católica es consciente de estas realidades a las cuales trata de responder desde nuevas propuestas de evangelización.

El documento conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrada en el año 2007,  hace un llamado enfático a la Iglesia de Latinoamérica y el Caribe para ponerse en marcha hacia una pastoral decididamente misionera, que busque hacer discípulos misioneros de Cristo.

En algunos artículos de la Conferencia Episcopal de Colombia vemos el valioso trabajo misionero que se desarrolla en nuestro país; pero, junto a ello vemos las necesidades que se presentan estos sitios. Este es el caso del Vicariato Apostólico de Mitú, en el que Monseñor Medardo de Jesús Henao expresa las dificultades en cuanto a acceso, alimentación, salud y educación; que si bien, la Iglesia trata de suplir no cuenta con el presupuesto y el personal para atenderlo completamente.

Igualmente, Monseñor José de Jesús Quintero del Vicariato Apostólico de Leticia manifiesta su preocupación por las dificultades económicas y falta de misioneros, especialmente sacerdotes, que se comprometan con la misión y quieran dar su vida al estilo del evangelio: pobres entre los pobres.

Estas dificultades en la labor social de la Iglesia no se dan únicamente en los Vicariatos Apostólicos de las selvas colombianas, muchas de las diócesis colombianas expresan su labor misionera y grandes desafíos en su labor social como lo expresó Monseñor Nelson Jair Cardona al tomar posesión de la Diócesis de San José del Guaviare: “El compromiso misionero, la labor social, el apostolado con las familias, el interés por las vocaciones autóctonas, el desarrollo de las estructuras institucionales y materiales seguirá su marcha, pues hacen parte de los rasgos propios de esta Iglesia que Ustedes han visto nacer y ayudado a crecer”.

De la misma manera Monseñor José Daniel Falla al  ser nombrado obispo en la Diócesis de Soacha reconoce los retos que a nivel espiritual, social y económico tienen estos sectores que comprenden parte del sur de Bogotá y los municipios de Soacha y Sibaté. Esto evidencia que la labor misionera de la Iglesia en Colombia se extiende por todo el territorio nacional.

Por último las palabras del Papa en el videomensaje con ocasión del Jubileo de la Misericordia en el Continente Américano,  son una invitación para que seamos discípulos misioneros misericordiosos en nuestra Colombia, tierra de misión: “Sigue resonando en nosotros toda la experiencia vivida en Aparecida y en la invitación a renovar nuestro ser discípulos misioneros. Mucho hemos hablado sobre el discipulado, mucho nos hemos preguntado sobre cómo impulsar una catequesis del discipulado y misionera. Pablo nos da una clave interesante: el trato de misericordia.”

 

Fuentes:

http://www.celam.org/aparecida/Espanol.pdf

https://www.cec.org.co/

https://w2.vatican.va/

 

 

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