¿Cómo podría el sector forestal responder a la pandemia de COVID-19?

Las empresas forestales rurales, en su mayoría informales, proporcionan una parte importante del empleo en territorios forestales, lo que limita su acceso al apoyo sanitario, social y económico que los gobiernos brindan durante la emergencia de COVID-19.

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Foto por: FAO.

Ante la llegada de COVID-19, se proyecta una desaceleración de la actividad empresarial en sectores críticos de la economía como la construcción y el mobiliario, que afectan la demanda de productos de madera.

En América Latina esta contracción económica, según Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), será de al menos 1,8% del PIB de la región, lo que podría aumentar el desempleo en un 10% y el número de pobreza subir de 185 a 220 millones.

Evitar que se reviertan décadas de avances en la consolidación de un sector forestal que garantice bienestar humano y la conservación del bosque es imperativo y el momento es ahora.

Tres principales impactos de COVID-19 en el sector forestal de América Latina

Las empresas forestales rurales, en su mayoría informales, proporcionan una parte importante del empleo en territorios forestales, lo que limita su acceso al apoyo sanitario, social y económico que los gobiernos brindan durante la emergencia de COVID-19, y si consideramos la migración hacia las zonas rurales, se pone a estas comunidades en una situación de alta vulnerabilidad al estar menos preparadas para manejar la emergencia.

Segundo, durante la emergencia el enfoque principal está en el apoyo alimentario y restablecer la sanidad, y menos en proteger la producción legal y la sostenibilidad de los mercados, lo que podría aumentar los procesos de deforestación y degradación de bosques. Comprometiendo a largo plazo el bienestar económico y social de las comunidades forestales.

Por último, la pandemia de COVID-19 está teniendo fuertes impactos en la producción y comercio de madera de la región, en gran medida por la parálisis del comercio nacional e internacional, lo que disminuye los ingresos de los hogares rurales, y esto tiende a aumentar la sobreexplotación del recurso forestal a través de actividades ilegales por la necesidad de ingresos para subsistencia.

Esto podría representar un retroceso en los procesos de construcción de una buena gobernanza forestal que ha requerido mucho esfuerzo y compromiso de los actores del sector forestal y un fuerte apoyo financiero y técnico de muchos socios y donantes como la FAO, la Unión Europea, Reino Unido, Suecia, el Instituto Forestal Europeo, entre otros.

Algunas recomendaciones para convertir los retos en oportunidades

En el corto plazo, se debe hacer llegar las medidas de compensación a los actores forestales, entregando esos beneficios a través asociaciones de productores. Así también, se debe mantener un enfoque de incentivos forestales con baja carga fiscal mediante el fomento de la producción forestal, en la cual los gobiernos garanticen que los trámites para cumplir con la legalidad serán expeditos, costo efectivo, y ajustados al negocio forestal, para que las empresas puedan ser legales y competitivas.

Se debe, además, crear condiciones habilitadoras y capacidades para establecer negocios y cadenas de valor forestal, y ajustar los instrumentos de gestión para que sean aplicables y asumibles por las comunidades creando opciones para que se usen los recursos forestales bajo estándares de legalidad que garanticen la sostenibilidad del bosque; por otra parte, diseñar incentivos que fomenten la  demanda de madera local y legal como han sido las políticas de compras públicas desarrolladas recientemente en Guatemala, Honduras y Colombia con el apoyo del Programa FAO-UE FLEGT.

Para aprovechar la ventaja competitiva de nuestro sector forestal en términos productividad y de una biodiversidad muy valiosa, se debe fortalecer la seguridad jurídica de los negocios forestales con reglas claras y estables en el tiempo, e impulsando sistemas de verificación y trazabilidad que permitan por un lado garantizar el origen legal de la madera; y por otro, obtener información confiable para la toma de decisiones para desarrollar el sector forestal en la generación de riqueza, y aumentar el valor de los bosques productores para garantizar su conservación. En este sentido, el Programa FAO-UE FLEGT continuará apoyando este tipo de iniciativas para fortalecer la gobernanza forestal en la región.

La madera legal es un biomaterial renovable que se produce localmente y su manejo adecuado garantiza la conservación de los bosques productores. Es así que el sector forestal puede generar importantes ingresos fiscales a los países, además de beneficios económicos, ecológicos y ambientales, siempre y cuando los tomadores de decisiones tengan la voluntad política y una idea clara para un modelo de desarrollo forestal que les permita priorizar estas acciones. Los países con una institucionalidad y gobernanza forestal fuerte están en mejores condiciones de responder a los desafíos económicos, sociales, ambientales, y sanitarios en la siguiente fase post COVID-19.

Conozca más sobre el Programa FAO-EU FLEGT aquí

Lectura recomendada:

Estado mundial de los bosques 2020

Por: Guillermo Navarro. Oficial Forestal FAO para América Latina y el Caribe

 

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