Con gran ilusión inician las clases en la Ciudadela Juvenil Amazónica Don Bosco

En San Vicente del Caguán, Caquetá se dió inicio al segundo semestre de las labores encaminadas a la formación de técnicos agropecuarios y programación de sistemas en la Ciudadela Juvenil Amazónica Don Bosco, un espacio que fortalece la integración y el aprendizaje de los jóvenes caqueteños.

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Foto por: Adriana Teresa Ramírez

Al finalizar el receso escolar,  la Ciudadela Juvenil Amazónica Don Bosco de San Vicente del Caguán viste su overol para continuar trabajando fuertemente por los proyectos en beneficio de la población del Caquetá, y se prepara para la llegada de los estudiantes con gran expectativa. La rectora y los docentes están dispuestos para recibir a sus pupilos, quienes vienen de diversos lugares del departamento con muchos sueños, metas y anhelos por cumplir. 

Los estudiantes arriban alrededor de las 9:00 am, a la distancia se visualizan carros y motos con enseres de los mismos, a medida que se aproximan se divisan sonrisas de padres y jóvenes soñadores. El equipo de trabajo entra en acción y ágilmente acoge a los recién llegados, haciendo entrega de sus respectivos uniformes y asignándoles sus dormitorios. Los minutos no dan espera y el día sigue en su transcurrir, es medio día y el grupo está completo y preparado para compartir su primer almuerzo juntos.

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Con cariño su nueva madre, maestra y rectora, Blanca Rubiela Orozco, les indica el plan y el camino a recorrer, luego del descanso es hora de entrar en materia y dar inicio a las clases no sin antes realizarles un tour por las instalaciones, enseñándoles los diversos proyectos, los cuales denotan en sus rostros la alegría y la satisfacción de encontrar más de lo esperado. 

Llega el ocaso en compañía de Monseñor Francisco Javier Múnera , quien comparte y escucha a la juventud. Es hora de dar gracias a Dios quien ha permitido el transcurrir de tan maravilloso día, así que juntos entonamos un fuerte cántico y nos dispusimos a escuchar las enseñanzas de Monseñor. Cargados de amor y bendiciones se cerró el día degustando una  deliciosa cena y escuchando el sonido del trabajo bien hecho.

Por: Adriana Teresa Ramírez. Facilitadora de la Ciudadela Amazónica Juvenil Don Bosco.

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