De Guasca para el mundo: la fotografía que ve con otros ojos la naturaleza

La Fundación Arts Collegium le apuesta a desarrollar trabajos fotográficos desde lo regional, específicamente en ocho municipios de Cundinamarca. En estos espacios, la técnica, la naturaleza y la conservación son aliadas.

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Desde las montañas de Guasca, Cundinamarca, trabaja la Fundación Arts Collegium, una organización sin ánimo de lucro conformada por personas comprometidas con la transmisión de mensajes y reflexión del entorno natural, a través de la fotografía, a personas de todas las edades, creencias y culturas.

Ya son 10 años de talleres, salidas, caminatas, y sobre todo, mucha fotografía. Su protagonista es la naturaleza, pues desde sus inicios en el año 2010, esta organización adelanta trabajos educativos más allá de técnica fotográfica, pues se enfocan en las reflexiones que cada uno puede hacer antes y después de capturar una imagen.

Además de realizar talleres de formación en fotografía, la Fundación organiza salidas naturales a lugares ecoturísticos en los que los participantes pueden tener mayor conexión con la naturaleza; igualmente, provee de equipos a los asistentes de los talleres y programas, apostándole al capital humano (valor que se le da a las capacidades de una persona).

“La fotografía es una herramienta maravillosa porque lo obliga a uno a detenerse, observar, analizar, asombrarse. Si algo tiene la fotografía es ese asombro que le produce a uno después de capturar una imagen”, comenta con gusto Claudia Ruíz, directora de la Fundación, quien fue ganadora del Concurso de Fotografía “El Campo Cuenta” en el año 2019, organizado por Acción Cultural Popular – ACPO y este, su periódico ElCampesino.co.

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Los primeros pasos de la Fundación

La fundación tuvo como un referente para iniciar sus labores a Luis Benito Ramos, el pionero de la reportería gráfica en Colombia, cuya procedencia era el municipio de Guasca, Cundinamarca. Así que a partir de esto, la organización empezó a trabajar con temáticas de diversidad en fauna y flora de Guasca.

“La primera vez que hicimos talleres fue en el año 2010, llevamos a las lagunas de Siecha un grupo de 48 jóvenes, de esos 48 que estuvieron en la laguna, solamente 2 habían estado ahí, entonces eso nos llevó a preguntarnos ¿Cómo puede uno valorar algo que no conoce? Y fue cuando empezamos con la tarea de tratar de acercar a las personas a la naturaleza”, comentó Claudia.

Desde sus inicios, la Fundación ha contado con el apoyo del Ministerio de Cultura a través de la convocatoria del Programa Nacional de Concertación Cultural. Además, han tratado de vincular a otros municipios, como por ejemplo Guatavita que lleva su tercer año.

Proyecto Mensajeros de Vida y Conservación

“Desde hace 3 o 4 años se vinculó al Conservatorio Internacional Colombia y hemos trabajado en conjunto en un proyecto que ellos tienen en la zona que es el de Medidas de Adaptación al Cambio Climático en Alta Montaña, por eso para motivar a la conservación, el Proyecto que anteriormente se llamaba Mensajeros de Vida, actualmente se llama Mensajeros de Vida y Conservación”, comenta la directora.

El proyecto en su desarrollo tiene dos énfasis, uno es el programa interdisciplinario que hace referencia al trabajo en conjunto de diferentes disciplinas de formación, permitiendo el cruce de miradas desde otras perspectivas. Por su parte, el énfasis en ser un programa de competencias para la sostenibilidad, tiene que ver con el hecho de que varias personas están haciendo de la fotografía su forma de vida.

La importancia de la reflexión de la naturaleza para Claudia

“Hemos hecho mucho enfasis en que la naturaleza no sea simplemente hacer un click y ya, sino que siempre haya una intención detrás, que haya un sentido, que entiendan que la fotografía es un medio de expresión; entonces cuando empiezan a ver la importancia de cada cosa que conforma esa foto, comienzan a leer, a descubrir, a entender que también ha sido modificado por el hombre…”.

“Con frecuencia abrimos espacios para la realización de autoretratos y ahí es cuando ellos reflexionan sobre quiénes son, dónde están, de dónde vienen, para dónde van; se hacen concientes de que tienen un pasado, un presente, pero pueden construir un futuro y están en capacidad de modificar su entorno, pensando que eso no está allá (lejos), sino que son parte de todo”.

Labores de la Fundación durante la pandemia

A la Fundación en un principio le afectó el hecho de entrar en cuarentena, ya que sus talleres de fotografía eran presenciales, además, ellos proveían las cámaras para trabajar, ya que, en algunos municipios como Guatavita o Guasca unas personas tienen cámaras, pero otras personas no tienen los implementos para llevar a cabo los trabajos fotográficos, pero sí tienen ganas de aportar y aprender.

Tuvieron que superar el hecho de que debían trabajar con el celular; además, los talleristas se enfrentaron a una pantalla para hablar “solos”, porque no veían a nadie. Por ejemplo, en los talleres que se dictan por Zoom, algunos asistentes no pueden encender la cámara porque pierden la conexión, ya que viven en zonas rurales como Guatavita y su señal no es buena.

Para el caso de Guasca, se motivaron los micro-proyectos, en los que presentan una serie fotográfica con sentido y desde diferentes miradas, desarrollando talleres sobre reflejos, ecos y espejos, demostrando que las personas se reconocen a través de la naturaleza.

En Guatavita se adelantaban trabajos con la Asociación de Mujeres Emprendedoras de Guatavita AMEG (conformada por 18 mujeres, con las que el año pasado sacaron la primera historia, contando todo lo que han tenido que enfrentar para mantener su Asociación), por lo que la meta era trabajar el contexto de las tradiciones y todo el tema cultural. Sin embargo, con la pandemia decidieron trabajar el tema de los alimentos, la siembra y los saberes.

Planes para la post-pandemia

“Nosotros más o menos a final de año, proyectamos lo que se va a hacer el año siguiente, entonces creo que hoy por hoy es interesante ver cómo el proyecto se expande y llega a muchas partes, por lo que es un momento de reflexión y proyección, de hecho, lo decimos ya, que estamos de Guasca para el mundo”, afirma la directora de la Fundación.

Por consiguiente, aún no hay planes exactos, solo evalúan la posibilidad de mantener una parte de la virtualidad en el futuro. Por otra parte, actualmente la fundación se enfoca en llevar a cabo trabajos netamente regionales como lo han venido haciendo en Sopó, Guasca, Guatavita, Villa Pinzón, Cogua y Gachalá, por lo que consideran que es más interesante reforzar los saberes de la zona, para que después los aprendices puedan llevar sus conocimientos a otros lugares.

Finalmente, Claudia a lo largo de su trabajo en la Fundación, dice que le ha cambiado su perspectiva del campo, ya que, aunque ella vive desde el año 1993 en una zona rural, su forma de relacionarse con lo que la rodea, es diferente y le atribuye eso a la fotografía. También, ha llegado a la conclusión de que sí se pueden hacer cosas que incidan positivamente en la vida de las personas.

Por: Isabella Durán. Periodista.

Editor: Lina María Serna. Periodista – Editora.

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