EDC Valle/ Desaparecidos, ¿cuántos por tu culpa “botón de nácar”?

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Valle

Los desaparecidos a causa dictaduras conocidas pero calladas, ilegales pero aceptadas, son muchos. Reflexionemos sobre algunos venenos que nos desaparecen.

Por: Andrés Eduardo Laguna Agudelo, facilitador EDC- Valle del Cauca

Dos desaparecidos se conectan de un modo muy particular en el documental “El botón de nácar”, dirigido y narrado por el chileno Patricio Guzmán. En él se relatan dos casos de desaparición que comparten un vínculo con un botón de nácar.

Un indígena, está “desaparecido” entre las elegancias de la civilización inglesa, es comprado con un botón de nácar para hacer un “experimento social”. A miles de kilómetros, un grupo de ciudadanos desaparecidos por una dictadura, “enterrados” en el mar, están atados a pesados rieles de tren que los mantenían en el fondo del mar, hace ya varias décadas.

Años después de lo narrado, otro botón de nácar, aferrado a uno de esos rieles, salió a flote y confirmó la verdad sobre aquellos desaparecidos políticos.

En Colombia, tenemos nuestro “botón de nácar” venenoso, tanto en el campo como en la ciudad, que ha ejercido  una cruel dictadura que ha causado cientos  -¡si no miles!- de desaparecidos. Grupos de indígenas desaparecidos entre cultivos ilícitos para extraer el deseado botón,  un montón de jóvenes desaparecidos entre las alucinaciones del mismo y una sociedad con ciudadanos desaparecidos entre la corrupción y la ambición que brotan de la venta –escondida o no tanto- de la cocaína. ¡Ay! ¡Cuántos desaparecidos por tu culpa!

Sin embargo, viajando por las montañas y carreteras del Valle del Cauca, como facilitador de las Escuelas Digitales Campesinas en su municipio, uno tiene la oportunidad de encontrarse con gente libre. Libre de esa adictiva dictadura que es la droga, libre para plantar piña y comercializarla honestamente. Libre para cultivar en su propia huerta casera lo que necesita para su sustento sin hacerle daño a nadie. Libre para ir fielmente a las Escuelas Digitales Campesinas.

Libres, al fin, porque no quieren estar en la lista de desaparecidos, sino en la lista de aquellos que colaboraron con su talento en la construcción de un nuevo campo y de un país siempre mejor, un país en genuina paz.

*Este es un texto generado a partir del trabajo de las Escuelas Digitales Campesinas de Acción Cultural Popular- ACPO, que buscan promover el liderazgo del campesinado colombiano a través de procesos de educación, formación y capacitación, orientados a su dignificación, inclusión y desarrollo.

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