El tejo, deporte autóctono de los colombianos

Sabía usted que el tejo en Colombia tiene una trascendencia histórica de 500 años y el 90% de la población colombiana ha jugado este deporte que se ha consolidado como Patrimonio Cultural e Inmaterial de nuestro país; conozca en este artículo su consolidación en el tiempo.

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Foto: Radio Nacional de Colombia

Todo comenzó hace aproximadamente 500 años en el  territorio de Cundinamarca y Boyacá, pero este se denominaba como turmequé por las poblaciones muiscas que ocupaban estas zonas. Aunque algunos elementos son distintos entre aquella época y la actualidad, la dinámica sigue siendo la misma de lanzar un disco a un punto determinado; por esto se requiere la máxima precisión y un buen brazo.

En el pasado se usaba un disco de oro, con el tiempo se comenzó a usar uno metálico con un peso de 680 gramos que es lanzado a una distancia de 18 metros y el propósito es obtener puntos y ganar al equipo o persona contraria.

Aunque es originario de los departamentos anteriormente mencionados, es una actividad que se esparció rápidamente por todo el territorio colombiano y con el paso del tiempo llegó a territorio venezolano,  ecuatoriano, mexicano y estadounidense.

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En Colombia en la mayoría de pueblos y ciudades se encuentran las canchas de tejo enfocadas al deporte o a un espacio de recreación; es principalmente en zonas rurales donde se encuentran más y es ejercida por los campesinos y campesinas. El Ministerio de Cultura afirma que al menos un 90% de la población colombiana a jugado en algún momento lo cual lo establece como una tradición cultural.

Algunos han considerado que el tejo no se caracteriza como un deporte, sin embargo,  José Vicente Castro, secretario general de la Federación Colombiana de Tejo, nos comenta que «es normal que las personas tengan sus posiciones y están en todo su derecho, por eso mismo invitamos a las personas a  conocer este deporte, sentirlo y practicarlo, porque al igual que otros, este también necesita una preparación física y permite desarrollar habilidades»

Castro explica que la movilidad es constante ya que se camina, se ponen en cuclillas, lanzan y repiten estas acciones durante todo el juego; además, desarrollan habilidades de fuerza, velocidad,  precisión y estrategias propias de lanzamiento.

El tejo se consolida como deporte al presentarse en 1954 a los VII Juegos Nacionales de Cali, que permitieron configurar más adelante la Asociación Colombiana de Tejo, hoy, la misma Federación. Durante el primer periodo del año jugadores juveniles y adultos se preparan en los torneos de las ligas de tejo para llegar al Torneo Nacional que se realiza en agosto; el lugar aún se encuentra en selección. Si los jugadores no pasan por los subtorneos no pueden entrar al torneo mayor.

Por otro lado, las mujeres se han convertido en preponderantes en este deporte pues como nos explica Castro, «es un deporte que no tiene género, las damas han demostrado que pueden jugar igual o inclusive mucho mejor que los hombres. Ellas suelen lanzar a una distancia menor que ellos; sin embargo muchas mujeres se le han medido a lanzar a los mismos metros de los hombres y han salido como vencedoras».

A continuación las modalidades para ganar puntos en el tejo:

1- Mano (1 punto): La obtiene el equipo que más se acerque al bocín, una placa metálica circular en el centro de la cancha con arcilla.

2- Mecha (3 puntos): Cuando el tejo lanzado hace estallar una de las mechas.

3- Embocinada (6 puntos): Cuando el tejo cae en el centro del bocín y su parte superior mira al tablero.

4- Moñona (9 puntos): en este se suman la mecha y la embocinada, ya que si el tejo queda en el centro y estalla una mecha se obtienen ambos puntos.

La regla básica de lanzamiento comprende en que el tejo siempre debe caer hacia los objetivos y no debe ser interferido con cualquier otro material externo al juego.

El año pasado desde la Ley 1947 de 2019 se declaró al tejo como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la nación por su aporte cultural tradicional durante cinco siglos de existencia y por ser practicado en todo el país; además, esta Ley reconoce al municipio de Turmequé, Boyacá como cuna originaria de este deporte.

Vicente nos dice que «el tejo debe compartirse con las próximas generaciones porque es un deporte autóctono, un deporte de nuestra nación con características culturales y que permite el desarrollo de habilidades en sus jugadores».

Por: Daimer Fernando Losada Bermeo. Periodista.
Editor: Lina María Serna. Periodista – Editora.

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