En Casanare comunidades indígenas fortalecen técnicas productivas

La construcción de una huerta, un galpón de gallinas, parcelas pequeñas de siembra de alimentos, apoyo en agroindustria e iniciativas de artesanías, hacen parte de las estrategias desarrolladas con las etnias Betoy, Sikuani y Sáliba.

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Foto por: Felipe Romero/ Twitter-https://cutt.ly/vjg2c39

La alianza entre el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (WFP) y la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) sede Orinoquia, avanza por medio del proyecto Sistemas de Autoabastecimiento que busca mejorar las condiciones de seguridad alimentaria y nutricional de comunidades indígenas  mediante la implementación de técnicas productivas agrícolas y pecuarios, contando también con el apoyo alimentario mensual entregado.

Este proyecto desarrolla estrategias que permiten una recuperación temprana y el fortalecimiento de los medios de vida de las etnias Betoy, Sikuani y Sáliba en el territorio de la comunidad indígena Morichito, perteneciente al Resguardo Caño Mochuelo, ubicado en el municipio de Hato Corozal en el departamento de Casanare.

Durante el desarrollo del proyecto, el ingeniero agrícola Andrés Felipe Romero de la UNAL, hizo el acompañamiento técnico al montaje de una huerta comunitaria de 400 metros cadrados para la producción de cilantro, tomate, pepino, fríjol, albahaca y citronela. Además se adecuó un galpón con capacidad para 200 gallinas ponedoras y en el establecimiento de tres conucos o parcelas pequeñas comunitarias sembradas con plátano, fríjol, maíz, ahuyama y yuca.

Ligado a esto, se apoyó a la comunidad en agroindustria proporcionando equipos de procesamiento de yuca como una ralladora y tostadora para elaborar mañoco y casabe, dos subproductos que forman parte de la base alimentaria de la comunidad. Además, se realizaron capacitaciones en procesamiento de materias primas mediante talleres de planificación, elaboración de encurtidos de verduras, frutas en almíbar, mermelada y jabón.

También se apoyaron las iniciativas de artesanías, proporcionando material para elaborar bolsos tejidos y manillas en mostacilla, asimismo se reactivó e impulsó la elaboración de artesanías en madera. Posteriormente se creó el grupo de mujeres tejedoras JIXU E´GA y artesanos de pulseras PIYABI.

Según el ingeniero Edwin Espitia Basallo líder de proyectos étnicos del acuerdo entre la UNAL y la WFP, esta comunidad es interesante debido a que ha logrado adoptar estilos de vida modernos con vestimenta, lengua castellana, uso de tecnología, entre otros, sin dejar de lado sus costumbres ancestrales.

Por: Isabella Durán Mejía. Periodista.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora.

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