La responsabilidad de un hijo hace que algunos padres se replanteen muchos aspectos de su vida y piensen cómo afrontarlo; sin embargo, muchos responden al desafío de la paternidad con el abandono, esto sucede mayoritariamente en los hombres.

En medio de una actividad que los estudiantes de la institución Educativa Juan Bautista Migani en Florencia, Caquetá, realizaban en el marco del proyecto Mundo Joven, entró al aula de clase una estudiante con su bebé para que los compañeros lo conocieran.

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Aunado a esto, la estudiante asistió a la institución a entregar los trabajos académicos que realizaba en su casa para poder ganar el año escolar; al verla a ella y a su bebé, los compañeros sintieron gran regocijo y un profundo sentimiento de ternura inundó aquella instancia.

Ella puede regalarnos un buen testimonio de lo que significa ser una madre adolescente, dijo el profesor de religión-, a lo que la estudiante asintió y empezó a hablar refiriendo lo siguiente: “Ser una madre adolescente no es fácil, yo amo a mi bebé, pero no es fácil ser padre y madre a la vez, pues al principio él estaba contento con el bebé y después se desentendió”.

Del anterior testimonio se pude colegir lo que ya es una verdad de perogrullo, en los embarazos en adolescentes la mayoría de los padres no responden.

La crianza de los hijos es responsabilidad de ambos padres

Es substancial que se sigan implementando proyectos que busquen mitigar la problemática de los embarazos no deseados en los adolescentes pues éstos contribuyen la ausencia de los padres en la crianza de los infantes.

Muchos no quieren ni se sienten preparados para asumir la paternidad a temprana edad y aunado a esto, como lo refería un estudiante del Migani, nuestra sociedad continúa reproduciendo actos machistas, lo que hace que los hombres piensen que ellos se pueden ir de la casa y las mujeres no. Esto en últimas se traduce en que algunos hombres consideren que la crianza de los hijos es potestad de la mujer.

Adicional a lo anterior, la sociedad le ha ido quitando importancia a la figura del padre, posiblemente como consecuencia de su ausencia en el núcleo familiar, lo que ha hecho que la gente se abandere de frases tan erróneas como “madre solo hay una y padre es cualquiera”.

Así que mientras la sociedad siga reproduciendo este tipo de pensamientos y algunos hombres sigan creyendo que un padre puede ser cualquiera, tal como dice el adagio, los niños seguirán exclamando “Padres nuestros, ¡dónde están!”

Por: Cindy Machado. Facilitadora ACPO.
Editor: Lina María Serna. Periodista – Editora.

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