Familias rurales en Caquetá producen sus propios vegetales y reforestan bosques

Desde el área rural del municipio de Puerto Rico, Caquetá, Luz Eider Vera, nos comparte su experiencia de cultivar su propios alimentos. Hace un año creía que era difícil sembrar ciertas plantas, pero hoy con paciencia y atenta a los aprendizajes del proyecto Amazonía Joven del Fondo Europeo para la Paz, nos presenta sus logros.

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El departamento del Caquetá es un territorio con imponentes paisajes; gracias a su clima tropical logra conservar el color verde en toda su extensión a pesar de atravesar por el verano. Esta misma riqueza natural varía mucho, ya que si nos enfocamos en los suelos, la acidez y otros factores son completamente diferentes en cada kilómetro.

Debido a estas condiciones, la agricultura en el territorio ha sido mínima considerando la extensión de 88.595 km2; se considera que el departamento no es rico en propiedades del suelo que permitan la siembra de diversidad de alimentos. Por otro lado, la producción ganadera ha sido vista como una entrada económica más estable a la agricultura; lamentablemente, este tipo de economía arrasa de manera incontrolable con ecosistemas importantes del territorio.

Amazonía Joven, cambiando percepciones y respetando el medio ambiente

Luz Eider Vera, madre de familia de la vereda Chipa Alta en el municipio de Puerto Rico, Caquetá, es una de las participantes del proyecto Amazonía Joven, el cual llegó en  el 2018 para formar a jóvenes y adultos en la conservación y uso sostenible de la Amazonía y aportar a la construcción de paz. Junto a este proyecto ella experimenta en su finca con la producción de diferentes alimentos.

“Soy muy juiciosa aplicando lo que Amazonía Joven me enseña; todos los días aprendo una cosas nueva de las plantas, pues ellas directamente nos dan aprendizajes. Si uno quiere tener una huerta, debe tener constancia, no solo dejar que produzca una vez y ya. Hoy ya cuento con cebolla, zanahoria, plantas medicinales, lechuga y varias especies que consumimos en el hogar, pero también, que compartimos con los vecinos”, comenta doña Luz.

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Junto a su esposo, doña Luz se ha encargado de sacarle el máximo provecho a su tierra, ella misma comenta que en algunas ocasiones pierde la planta por un mal procedimiento, pero allí mismo, ya está aprendiendo y sabe que debe usar otros métodos para conseguir buenos resultados. Hoy el material vegetal entregado por el proyecto Amazonía Joven ya da sus frutos y no necesitan de pedir a encargos desde la zona urbana sus verduras, pues detrás de su casa ya tiene sus vegetales para preparar sus alimentos.

Este huerto se caracteriza por ser orgánico, pues gracias a cada taller de sistemas productivos dado por la Corporación Manigua desde el proyecto Amazonía Joven, se presentan las opciones orgánicas de combatir las plagas; doña Luz relata lo siguiente:  “Los alimentos que producimos son muy limpios, no usamos químicos, los repelentes que usamos los hacemos de ingredientes naturales. También sembramos otro tipo de plantas que funcionan como repelentes como es el caso del ají o plantas de jardín que sirven para que las mariposas lleguen a estos y no directo a las plantas del consumo”.

Conciencia ambiental y cultura de conservación

 La familia de doña luz reconoce la importancia de los árboles en el territorio y también es consciente que en este mismo muchas fincas talan de manera indiscriminada; acción que afecta a diferentes especies animales y vegetales. Es por esto que en su finca en compañía de los técnicos del proyecto Amazonía Joven han implementado corredores ecológicos.

“Estos corredores son una enseñanza que permite tener la frescura de los árboles y el espacio necesario para el ganado. Por esto, se han sembrado en franjas de cien metros de largo, árboles nativos y frutales, para que sean el hogar de diferentes especies de fauna y flora, y a la misma vez, den a la finca zonas de sombra tanto para nosotros, como para el ganado. Los árboles están pequeños todavía pero ya hay nidos de aves que los han tomado como sus hogares”, explica doña Luz.

Estos grandes logros que ha conseguido doña Luz como participante de Amazonía Joven, son los mismos logros de otras 100 familias de la cuenca media del río Caguán en Caquetá que han implementado estos sistemas productivos en sus fincas. El proyecto ha brindado a estas familias acompañamiento en cada proceso de siembra y preparación de abonos y repelentes orgánicos; así mismo, en el apoyo con material vegetal donde cada familia recibió más de 1300 plantas, entre ellas de pancoger y forestales.

Este proyecto es posible gracias al Fondo Europeo para la Paz de la Unión Europea, que se ha comprometido a través de sus proyectos en Colombia en dar su aporte a la consolidación de la paz y conservar las riquezas naturales.

Por: Daimer Fernando Losada Bermeo. Comunicador social y periodista del proyecto Amazonía Joven en Caquetá.

 

 

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