Felipe Henao, un guaviarense orgulloso de ser guardián de Chiribiquete

Felipe es un joven enamorado de la biodiversidad del Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete ubicado entre los departamentos de Caquetá y Guaviare. A continuación, conozca su historia y cómo trabaja incansablemente por educar y sensibilizar sobre la importancia de este territorio que es patrimonio mixto de la humanidad.

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Foto por: Cortesía de Felipe Henao

Luis Felipe Henao Murcia es un joven de 26 años, bachiller agropecuario del Colegio Inacamaho, que estudió comunicaciones en la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD) y se formó autónomamente a través de la lectura e investigación en todo lo relacionado con el tema ambiental, enfocado al liderazgo. Reside en el municipio de Calamar, Guaviare y desde allí adelanta labores de protección y conservación de los recursos naturales en el departamento, pero más específicamente del Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete, a través de la organización Digital CoBosques y el proyecto “Pipe Q-ida”.

Chiribiquete se encuentra ubicado entre los departamentos de Caquetá en los municipios de San Vicente del Caguán, Solano y Cartagena del Chairá, y Guaviare en San José del Guaviare, Miraflores y Calamar. Su extención total es de aproximadamente 4.268.095 hectáreas, que son hábitat de 960 especies de fauna, 82 de mamíferos, 492 de aves, 60 de reptiles, 57 de anfibios, 60 de peces, 209 de mariposas, y más de 2.000 especies de flora, identificadas hasta el 2019.

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Además, el parque cuenta con más de 62 tipos de ecosistemas y es un corredor biológico de vital importancia para la conectividad y conservación de los Andes, la Orinoquía y la Amazonía. También cuenta con un patrimonio cultural constituido por 70.000 pictografías de aproximadamente 20.000 años de antigüedad que dan cuenta de la diversidad biológica y cultural que ha existido a lo largo de miles de años en este lugar.

En el año 2018, Chiribiquete fue declarado patrimonio mixto de la humanidad, debido a su aporte a la preservación de la biodiversidad y ecosistemas naturales para el planeta, así como por la variedad de expresiones culturales pertenecientes a las comunidades que han vivido a lo largo del tiempo en el territorio.

Felipe decidió que sería un guardián de los recursos naturales desde el momento en el que volvió a su pueblo luego de ser víctima del desplazamiento; su familia perdió todo y él perdió su “patio de juegos” como llama a las hectáreas de bosque que rodeaban su casa. Volvió luego de tres años citadinos en Armenia, pero el lugar ya no era el mismo, el río en el que jugaba estaba sucio y nadie hacía nada por él.

Allí se dio cuenta que su municipio era muy rico en ecosistemas y decidió comenzar a hablar del tema ambiental, aunque le llamaran loco. “A mi me motivan las cosas positivas, como el río Unilla que veo desde la ventana gigante que hay en la casa de mi madre. También el Parque Ecoturístico El Tachi que está lleno de árboles gigantes, en donde hay aves, hay micos y otros animales, ver junta esa biodiversidad, me motiva”, mencionó con emoción al describir los paisajes que tanto ama y disfruta a diario.

“Me dedico a una de las labores más bonitas que puede llegar a desarrollar un ser humano, que es conservar la vida, los recursos naturales, aportar a la construcción de paz y a crear oportunidades desde uno de los territorios más apartados del país. La mayor riqueza del ser humano es lo que puede ofrecer y cómo yo puedo ser un agente de transformación”, agregó con firmeza y un notable tono de orgullo en su voz.

Foto por: Pipe Q-ida- https://cutt.ly/elOSqrX

Primeros pasos para ser un agente de transformación

Desde pequeño, a Felipe le gustaba ser el primero en hacer las cosas, le gustaba marcar la diferencia y ser un referente por sus acciones y logros, por esta razón, cuando estaba en el colegio, fundó con unos amigos la primera radio pirata de Calamar. “Se llamaba contacto Inacamaho y nosotros cobrábamos 500 pesos por mensaje, nos iba muy bien porque todos querían ser escuchados. Sin embargo, tiempo después eso se acabó porque llegó el ejército a montar su emisora y hasta ahí llegamos”, comentó entre risas y un poco de nostalgia por el recuerdo.

Después, este soñador llamó la atención del director del canal comunitario Telecalamar e inició a hacer un voluntariado en el que aprendió a desempeñarse en todas las labores que se llevan a cabo en un canal, porque pasó por cada una de ellas, fue camarógrafo, director, presentador, técnico de redes, realizaba labores de mantenimiento, investigaba, creaba el contenido, descargaba el material, difundía la información y le hacía propaganda a los programas que realizaban. Allí hablaban de música o contaban las historias de vida de los habitantes, entre otros temas, pero un día empezaron a hablar de medio ambiente y las amenazas no tardaron en llegar, tanto fue el hostigamiento que con el tiempo tuvieron que cerrar el canal.

Sin embargo, el sueño no acabó allí porque Felipe ya se había encariñado con el canal y sabía lo que quería hacer, por esa razón, le propuso a su jefe que le regalara la personería jurídica del canal para convertirlo en su proyecto personal. Como resultado, en el año 2016 Telecalamar pasó a ser Digital CoBosques y de allí surgió el proyecto “Pipe Q-ida”, que básicamente era un equipo de jóvenes tratando de hablar de temas ambientales en las redes sociales.

Lo que no sabían Felipe y sus colegas, era que ese camino los llevaría a ser reconocidos como los guardianes del Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete. “En el año 2016 empecé a leer sobre el parque y le conté a mi equipo de trabajo que existía y empezamos a tratar el tema del bosque. Pero no fue hasta el 2018 que me di cuenta de la importancia de este lugar y a partir de ahí, yo cogí a Chiribiquete como mi bandera y dije que lo llevaría a todas partes”, contó con emoción y una pasión notable en su voz por la elevación del tono con el que hablaba.

Ese amor llevó a Felipe a ver esta zona con otros ojos y le dio significado desde la ancestralidad, la cultura, la vida, la esperanza y las oportunidades que brinda, porque se enamoró de la biodiversidad presente en un sinfín de ecosistemas.

Con ese orgullo, Digital CoBosques empezó a enseñarle a los guaviarenses la importancia y riqueza del parque no solo para Colombia, sino para el mundo, a través de campañas de educación, sensibilización y conocimiento, que les diera a las personas herramientas de conservación y para que desarrollaran amor por lo que tenían.

Su labor dio frutos y gracias al trabajo que han desarrollado por 5 años, Felipe asegura que hoy en día las personas conocen Chiribiquete, lo aman, lo conservan, lo cuidan y les duele la deforestación que se presenta allí a raíz de la ampliación de sectores agrícolas para cultivos ilícitos y la tala de árboles para el tráfico ilegal de madera.

La continuación de un sueño colectivo

El trabajo de Felipe y su equipo no termina, actualmente además de continuar con su labor de educar, sensibilizar y dar conocer el parque, sueñan con crear la “Escuela de Guardianes del Chiribiquete”, en la cual los niños y niñas guaviarenses se formen para conservar y defender esta cuna de biodiversidad y cultura.

“La idea nace a partir de Valeria Rodríguez, que llegó a mi vida muy chiquita pero con ganas de colaborar. Nosotros nos reuníamos en mi casa para grabar y planear las actividades de “Pipe Q-ida” entonces ella veía ese movimiento y se interesó por participar, un día le di la oportunidad de grabar y lo hizo con tanta pasión, que ahora ella no falta en nuestras producciones y contenidos”, aseguró Felipe con orgullo y amor por la niña a la que llama su hija adoptiva.

Agrega que Valeria lee, investiga y hace todo lo que los más grandes hacen, ella ama el parque y su municipio, le duele lo malo que le pasa al medio ambiente y se enoja cuando alguien bota basura al piso. Al ver que con Valeria la metodología de incluirla a Digital CoBosques funcionó y que cada vez más personas les decían: mi hijo quiere ser como ustedes y cuidar Chiribiquete, un día Felipe mencionó que quería fundar la escuela.

Como resultado, tuvieron una cantidad inesperada de solicitudes y fue el momento justo en el que se convencieron de que ese era el próximo paso a seguir, porque su labor no era en vano. La meta de la escuela no solo es formar niños y niñas para que cuiden el medio ambiente, sino que también aprendan habilidades como la expresión oral, controlar el pánico escénico y otras cosas que contribuyan a su entorno, para que en medio año o un año creen contenido a la par de Valeria.

Finalmente, Felipe asegura que para lograr un cambio en la realidad o en el entorno, no se hace falta tener todo de una vez, solo se necesita tener voluntad, saber la meta a la que se quiere llegar y ser constante en el camino a pesar de las dificultades que se presenten.

Si usted desea contribuir a conservar este patrimonio mixto de la humanidad y contribuir a la labor que adelantan Digital Co Bosques y Pipe Q-ida, puede sumarse en redes sociales al hashtag #GuardianDeChiribiquete ya sea compartiendo el contenido de Felipe y su equipo o plantando árboles y enviando un video a la organización.

También, puede aportar a la creación de la escuela de guardianes o la organización para realizar jornadas de reforestación. Inclusive, desde su lugar de residencia puede contribuir difundiendo información sobre esta área protegida para que más personas la conozcan.

Si desea conocer más sobre la organización, ingrese a: Digital CoBosques. Para conocer más del proyecto, ingrese a: Pipe Q-ida.

Por: Isabella Durán Mejía. Periodista.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora.

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