Un intento de suicidio dio un cambio radical a mi vida, después de estar 45 días en estado de coma y 3 meses hospitalizado, me vi en la obligación de continuar, pero con dos cargas adicionales, disfonía y vértigo, cargas nada fáciles de llevar después de haber sido un joven enérgico y muy hablador.

Consiente de la responsabilidad que todo acto conlleva, no me di por vencido. La vida no me había regalado nada, tenía las herramientas y el adecuado conocimiento sobre cómo usarlas para comenzar de nuevo.

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Hice rifas, 5 en total, vendí productos del campo, escribí y publiqué 2 libros, vendí perfumes, sandalias, repartí volantes.

Mi papá es un campesino que ama el campo, de él heredé la fuerza. Mi mamá una excelente emprendedora, de ella heredé la estrategia.

Mi niñez transcurrió en el campo al lado de mi papá sembrando y cosechando café.

Un emprendimiento que trabaja en pro de caficultores

Un día después de haber realizado diversas actividades económicas pensé en mejorar un poco el trabajo de mi papá, y qué mejor manera de hacerlo, que comprar su principal producto sin la necesidad transportarlo al municipio, procesarlo y venderlo como café molido.

Juandaza Café sería el nombre y el eslogan ‘la mejor manera de progresar es ayudar a otros a alcanzar sus sueños”. En un mismo día compré motor, pesa y selladora con los ahorros que tenía producto de las actividades anteriores que realicé.

Ya hace un año donde nada ha sido fácil todo ha tenido sacrificios, pero cada día me enorgullece saber que ha valido la pena.

Hoy en día, la maquinaria ha crecido un poco más, pues para tener una buena producción la inversión es necesaria.

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Juandaza Café es vendido, preparado, molido y listo para beber. Para el año entrante la idea es venderlo también en grano y en un mejor empaque. Juandaza Café es elaborado con café 100% tipo exportación variedad castillo, sin ningún tipo de producto químico ni rendidor, con un estricto seguimiento desde el sembrado hasta su paladar que garantiza calidad, aroma y sabor en su mesa sin comparación.

Con un proceso 98% artesanal, tostado a fuego de leña, al lado de las tierras que lo albergaron desde la semilla, Juandaza Café no oculta el proceso de producción, pues está dispuesto a recibir a sus clientes para que observen el proceso de su café, nuestro café.

Ya se han realizado pequeñas ventas a otros países como Japón, Canadá, Brasil y Perú, donde ha tenido buena acogida.

La meta de Juandaza Café es no sólo comprar el café de mi papá, sino el de todos los habitantes de la región, motivando el cultivo del café, su venta y consumo.

  Por: Juan Daza. Habitante rural de Daugua, Valle del Cauca.

Investigación por: Diana García. Facilitadora educativa ACPO.
Editor: Lina María Serna. Periodista – Editora.

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