‘La andariega’, el bote que lleva historias por el río Caguán

Una particular pareja, cada día durante nueve años, recorre el río Caguán tejiendo una huella entre los pobladores con su bote “La Andariega”.

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Por: Lorena Reyes Quintero. Facilitadora proyecto Amazonía Joven.

En Caquetá, a lo largo del río Caguán, se puede encontrar el centro poblado de La Chipa, donde vive Gonzalo Montaña, quien es más conocido como “El loco”. Tiene 63 años y su esposa Elvia Anturi, 47 años.

Hace nueve años cuando se conocieron e iniciaron una vida juntos, en sus vidas apareció un tercer integrante muy importante que tejería junto con ellos una historia que deja huella en las vidas de muchas personas. Se trata de un bote con apariencia sencilla de madera con solo un motor, pero fuerte como un roble que asombra por la tenacidad con la que sirve a muchas personas que le esperan, ya desde lo lejos cuando le oyen dicen “ahí viene La Andariega”.

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Para esta pareja llevar el único transporte fluvial en la ruta La Chipa – Cartagena del Chairá, se convirtió en su hazaña. Cada mañana su rutina inicia muy temprano, para salir de casa a las seis de la mañana a esperar por cada persona o encargo al puerto de La Chipa o durante algunos días a la semana salen desde Puerto Betania.

Los caseríos que recorren en su ruta diaria son: Puerto Betania, La Chipa, Parcelación Bolivia, San Lorenzo, La Reforma, Los Espejos, El Hotel, Las Américas para llegar finalmente al puerto de Cartagena del Chairá. Este recorrido dura aproximadamente cuatro horas saliendo desde La Chipa y seis horas desde Puerto Betania.

Por: Lorena Reyes Quintero. Facilitadora proyecto Amazonía Joven.

“El río Caguán hace veinte años era muy turbulento, se prestaba para andar, ahora es muy seco”

Posteriormente, desde el puerto de Cartagena del Chairá retornan el mismo día con un sol abrazador cerca de las 2 a 3 de la tarde con todos los encargos, entre ellos llevan medicinas, mercados para surtir las tiendas, repuestos para maquinas, acpm, animales, nevera, camas, armarios, entre otros, además de sus pasajeros.

Gonzalo dice: “me hacen muchos encargos y yo ayudo a la gente. Yo llevo trabajando en el río por cuarenta años, hace nueve hago este recorrido, mis ojos han visto muchas cosas tanto buenas como malas. Mi mujer es mi compañera, siempre hemos andado juntos, nunca me deja, ella es de mucha ayuda en la canoa, ella hace las cosas como yo, es muy guapa, está pendiente de todo… Yo vivo muy rico con la mujer que tengo”.

“En el atardecer se ven cosas muy bonitas, las aves, he visto dantas, tortugas, caimanes, guíos. Anteriormente veía venados, me encontré con un tigrillo en estos días, es muy bueno”.

Así, con el tiempo, tantas aventuras, el carisma y el espíritu servicial de esta pareja con “La Andariega”, ocupan un gran espacio en el corazón del Caquetá.

Por: Lorena Reyes Quintero. Facilitadora proyecto Amazonía Joven.

Por: Lorena Reyes Quintero. Facilitadora proyecto Amazonía Joven.
Editor: Lina María Serna. Periodista – Editora.

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