La apuesta de ecoturismo comunitario en Santa Isabel, Tolima

El sueño de al menos 60 familias santaisabelitas es que su municipio se convierta en una potencia agroturística nacional e internacional.

0
582
Foto: IDEAM

El municipio de Santa Isabel, denominado la estrella hidrográfica del departamento del Tolima, quiere sanar las heridas que dejó el conflicto armado a través del ecoturismo comunitario, una iniciativa que busca que el turismo para la reconciliación sea el eje para rescatar y forjar la identidad de sus habitantes.

A la fecha, al menos 60 familias santaisabelitas hacen parte del programa y trabajan para que el municipio sea una potencia agroturística. Este proyecto es liderado por la Fundación Voces de Equidad, una entidad sin ánimo de lucro que trabaja desde hace un año con los guías nativos de la región en la identificación de rutas ecoturísticas.

Le puede interesar: Turismo rural: descubriendo la riqueza de nuestro campo

La organización busca que esta actividad materialice una opción a los factores que condicionan el bienestar, desarrollo económico, cultural, ambiental, educativo y social de campesinos y campesinas.

“Nace de esa necesidad de dar a conocer todo lo que nosotros tenemos y aprovechar esto mismo para generar recursos adicionales aquí en la población, porque estábamos atravesando por un momento en el que las personas ya no creían en Santa Isabel. Pasamos de tener 6.500 habitantes a 4.000, era preocupante la situación del éxodo de nuestros campesinos a las ciudades”, asegura Johana Ovalle, directora de la fundación.

Y es que según cuenta Ovalle, Santa Isabel se encuentra ubicado en la zona de amortiguación del Parque Nacional Natural Los Nevados, está cerca al volcán Nevado de Santa Isabel, a las Cascadas del Centro Poblado Colón y a las aguas termales de la vereda la Yuca; el municipio con más yacimientos de agua a nivel regional. Además, cuenta con todos los pisos térmicos que le permite ser una despensa agrícola muy importante al norte del Tolima.

Foto: Andrés Garavito.

En cuanto al papel que juegan los guías nativos, Johana dice que “es fundamental porque ellos son los que forjan la identidad territorial de Santa Isabel. Aparte de los atractivos y riquezas naturales, ellos son el complemento de todo lo que la región ofrece”. La Fundación trabaja, en primer lugar, por empoderar a los habitantes, también ofrece jornadas de capacitación de diferentes temáticas, creación de espacios lúdicos y de lectura.

Yamile Sierra es lideresa de ecoturismo en Colón, vereda de este municipio, e impulsa el ecoturismo en ese sector. Para ella, el proyecto “significa sentido de pertenencia por mi región, mostrar a otras partes las riquezas naturales que tenemos y todo el potencial geográfico, la situación de nuestras aguas, de nuestros campesinos, para mí es un proyecto muy hermoso que debería dársele mayor importancia”.

Ante la pregunta de cómo ve la comunidad que en la región se hagan este tipo de proyectos asegura que inicialmente existió prevención, pero a medida que se ha ido socializando los campesinos están más expectantes. “Para la gente es algo novedoso, aquí nadie había traído este proyecto, nadie le daba la importancia a lo que tenemos”, agrega Sierra.

Del futuro del programa, a corto plazo busca terminar la caracterización de las rutas y de los sectores que se potencializan como lugares ecoturísticos, medir capacidad de carga, capacitar a todos los guías nativos y certificar su labor. Luego, lo que se quiere es posicionar a Santa Isabel como una potencia ecoturística a nivel departamental y, por qué no, a nivel nacional e internacional.

Actualmente, Cortolima, autoridad ambiental de ese departamento, hace veeduría sobre el proyecto y se viene articulando a los procesos de la región con programas como los Guardianes del páramo, que asiste económicamente a los campesinos para que cuiden y protejan el entorno.

Lo que debe saber sobre Santa Isabel

Foto: Andrés Garavito.

Santa Isabel está ubicado al norte del departamento de Tolima, en límites con el Parque Nacional Natural Los Nevados, Murillo y Líbano; al occidente con Pereira y Risaralda; al oriente con Venadillo y al sur colinda con Venadillo. Tiene una extensión de 416 Km2 (kilómetros cuadrados), 216 Km2 de área urbana y 210 de rural, y está conformada por 3 centros poblados y 24 veredas.

Este territorio fue descubierto en 1.541 por el español Álvaro de Mendoza, cuando era habitado por pueblos indígenas como los Tolimas y Palenques, de la tribu de los Pantágoras y liderado por el cacique Agocha. Su población es de origen antioqueño, del sur y de oriente como Sonsón, Abejorral, Rio Negro y Marinilla, así como del viejo Caldas.

Finalmente, años atrás, su ubicación geográfica llamó la atención de grupos armados como las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio antioqueño (ACMM), el Bloque Tolima de las AUC, la extinta guerrilla y hoy partido político FARC, también la banda criminal Los Rastrojos. Su presencia en la zona tenía que ver con el control de las vías que facilitaban la movilización de insumos y armas desde el sur al norte del país, así como de los corredores entre los departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda, Antioquia y Cundinamarca.

Por: Andrés Neira. Periodista.
Editor: Lina María Serna. Periodista – Editora.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here