La región de La Mojana comprometida con el cambio climático

Gracias al trabajo mancomunado entre varias instituciones y la comunidad de esta región, se implementó un proyecto de reducción del riesgo y de la vulnerabilidad al cambio climático.

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Foto por: Foter - https://bit.ly/3gQQkFa

El Fondo Adaptación, las Corporaciones Autónomas de la región, los gobiernos locales y las comunidades de los municipios San Marcos y San Benito en Sucre, y Ayapel en Córdoba, fueron el apoyo del proyecto “Reducción del riesgo y de la vulnerabilidad al cambio climático en la región de La Mojana”.

Una apuesta que logró generar acciones que les permitieron a las comunidades de los municipios enfrentar las inundaciones y sequías producidas por los efectos del cambio climático, a través de la implementación de medidas de adaptación en sus modos de vida. Se llevó a la práctica un sistema de alertas tempranas, restauración de ecosistemas de humedal, sistemas productivos adaptados, diseños de vivienda y centros comunitarios todos con adaptaciones al cambio climático.

Según Carlos Correa, ministro de Medio Ambiente ”para el Ministerio el trabajo realizado en La Mojana es un ejemplo para toda Colombia. Este proceso no sólo ha permitido a la región adaptarse a los efectos del cambio climático, sino tejer procesos de asociatividad que han permitido comprender con mayor facilidad los cambios presentados en la región y establecer las medidas necesarias para adaptarse y enfrentar temporadas de sequía o inundaciones”. 

Se establecieron 11 estaciones de monitoreo climático y se consolidaron 27 comités comunitarios para el monitoreo del Sistema de Alertas Tempranas, en suma, se creó el Centro de Pronósticos y Alertas que funciona en Corpomojana. Asimismo, con esta iniciativa las comunidades de la región de la Mojana aplicaron medidas agroecológicas en función del cambio climático, fomentando prácticas tradicionales resistentes a los implacables efectos del clima.

A la vez, se establecieron aproximadamente 270 hectáreas de sistemas agrosilvopastoriles, 1.900 huertas familiares adecuadas a futuras inundaciones y más de 80 hectáreas de cultivos orgánicos de maíz, fríjol, guandú, plátano y yuca. Cabe resaltar que, si bien esta clase de proyectos permiten a las regiones ajustarse a los efectos climático, también promueven los procesos de asociatividad.

 

Por: Luznery Barreto Duarte.Periodista.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora.

 

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