La caverna La Gruta de La Danta -una de las más distintivas de Antioquia–, ubicada en el corregimiento La Danta, en Sonsón, viene siendo afectada por actividades mineras y turísticas. Ante la falta de control de autoridades ambientales, quienes las transitan rayan las paredes o arrancan las estalactitas para venderlas.

Dicha zona no cuenta con una exploración de fondo, solo en recorridos recientes dentro del área se han identificado 50 cavernas más, de las ya 72 conocidas. Asimismo, la exploración, hecha por la magister en Medio Ambiente y Desarrollo, Nathalia Uasapud, registró que la mayoría de las grutas se encuentran ubicadas muy cerca de quebradas. Le puede interesar: La ley que preocupa a campesinos que habitan páramos

Con respecto a La Gruta de la Danta, la investigadora halló que la caverna se encuentra activa, por eso “el rio la cruza, tiene especies endémicas como los guárachos (aves), además cinco niveles internos, grabados rupestres y fragmentos cerámicos”. Asimismo, cuantas más medidas se tomen al realizar los registros, mayor será la susceptibilidad de que las cavernas se deterioren.

La situación puntual que afecta este territorio son las actividades extractivas que se realizan cerca de las cavernas, lo que perjudica las cavidades internas y la estructura. Si bien, la minería se desarrolla en sitios específicos, los hallazgos de nuevas cavernas se están dando sobre el proceso de exploración.

No obstante, pese a los llamados, la gestión que hacen algunos operadores turísticos sobre la región parece ser insuficiente, pues no existe una reglamentación normativa que regule el acceso y la capacidad turística.

Lo que está en riesgo

La investigación que adelantó Uasapud buscó determinar los factores que degradan las cavernas seleccionando ocho de ellas, que se encuentran en lugares públicos, privados y en sitios que solo expertos ubican. De la selección hecha también se incluyeron las que son de interés turístico.

En La Danta fueron analizadas cuatro cavernas: Heider, Marleny, El Caimán y la Gruta; en la región de Los Colores, El Cóndor y en la zona de Las Confusas, las cavernas Hugo y El Túnel, y sobre río Claro, la caverna Erley. A todas les fueron calculados los índices de degradación.

La investigadora detalla que “el uso de los índices permite conocer la degradación y sensibilidad de las cavernas, al obtener un indicador de priorización de la administración de estas, por medio del cual se cuantifica la necesidad de intervención, lo que se constituye en una herramienta de control y toma de decisiones para los entes ambientales y sociales involucrados”.

Además de ser un destino turístico, las cavernas pueden ser fuente de recursos como el mármol, utilizado por la industria cementera y química para elaborar materiales para la construcción.

Por: Andrés Neira. Periodista
Editor: Lina María Serna. Periodista – Editora.

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