Las flores colombianas, un orgullo hecho exportación

Esta es la historia de vida de Luz Amparo Forero, una mujer que hace parte de los floricultores que sacan con orgullo y con berraquera el nombre de Colombia en cada flor que exportan.

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Por: Jessica Beltrán. Periodista.

Siendo una mujer de gran carisma, emprendedora, trabajadora que a sus 54 años de edad se siente orgullosa del trabajo que ha desempeñado durante 36 años en el sector floricultor. Nos cuenta cómo ha dedicado parte de su vida a lo que ella llama la mayor motivación y orgullo “sus planticas”.

En su rostro se pueden ver las ganas de dar lo mejor, de salir adelante, en sus ojos se refleja la alegría que significa hablar de su trabajo. Al llegar a su hogar es notable ver cómo desde la entrada y en los alrededores de su vivienda se observan plantas sembradas en materas de todas las formas y tamaños. Asegura, “el gusto por la naturaleza lo heredé de mi mamá quien fue una campesina que me enseñó a valorar todo lo que nos da la tierrita”.

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Los colores llamativos y la decoración del lugar dejan al descubierto la alegría que irradia esta mujer. Vive con su esposo Juan, quien al igual que ella, desde joven ha trabajado en el sector floricultor. Tienen 3 hijos, a quienes sacaron adelante a punta de esfuerzo y trabajo duro.

En su trayectoria nos cuenta que inició como operaria, pero por sus capacidades, tuvo la oportunidad de ascender a supervisora. Allí la responsabilidad juega papel doble, “la responsabilidad que tiene uno como jefe es tremenda, ya que le toca estar pendiente de toda su gente. Alcancé a tener a mi cargo a 50 personas”, dice.

Asegura que ha sido un reto difícil, pero a la vez hermoso, donde ha visto todo el potencial y talento humano para desempeñar sus labores de forma correcta. “Hay días en los que quiero botar la toalla, pero pienso en los resultados buenos que he tenido y se me pasa”. Entre risas y gestos amables nos cuenta el proceso de producción de las flores, como la experta que es en la materia.

La producción de flores narrada por Luz Amparo

Por: Jessica Beltrán. Periodista.

Doña Amparo nos cuenta que el primer paso es preparar la tierra muy bien con máquina para poder levantar las camas, esto es surgir las líneas para poder sembrar el esqueje, es decir, la plantica principal.

Se siembran pequeñas y hay que cuidarlas con fumigación y abonos. En el tiempo de crecimiento hay que desenredarlas, deschuponarlas y desyerbarlas. “Hay que hacerle esa labor a la matica para que progrese”, asegura.

En cultivo se tiene que preparar la planta y esto tiene una duración de 82 días dependiendo muchas veces hasta 85 para que pueda dar flor. Una producción dura alrededor de 15 días para extraer la flor de los bloques y posteriormente enviarla a postcosecha, donde tiene un proceso para enviarla a: Rusia, Japón, Estados unidos y China. Eso varía dependiendo los clientes que cada empresa pueda tener.

El trabajo de las flores en las temporadas

“La temporada más dura es San Valentín y le sigue la festividad de las madres. Realmente a una empresa la sostiene es el San Valentín, lo demás son ganancias”.

Como toda una experta en la materia nos cuenta, cómo es de importante esta producción en el año para el sostenimiento de una empresa, y la necesidad de exportación de la flor hacia otros lugares del mundo.

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Manifiesta que estas labores ya no le son duras debido a los años de experiencia “siempre que salgo del trabajo me voy contenta por la labor realizada y pienso en todo el oficio que tengo que llegar a hacer en la casa”, con una risa contagiosa nos cuenta que tiene que llegar a su hogar a lavar, cocinar, planchar y demás labores de la casa. Porque al igual que todos los días hay que madrugar para irse a trabajar.

Para doña Amparo resulta de total orgullo hablar de su trabajo y sus labores, tiene claro que en la región donde habita es la mayor fuente de empleo y un motor para el avance económico.

“Las flores han sido parte fundamental en mi vida, así logré construir mi casita y darles estudio a mis tres hijos, y con la ayuda de Dios tenemos nuestro medio de transporte que son nuestras bicicletas”, en sus palabras se puede sentir la nostalgia de tantos años de trabajo, que con amor y entrega lleva con orgullo día a día.

Para finalizar, al preguntarle por la motivación diaria para seguir trabajando en pro del agro colombiano, dice:

“MI MÁS GRANDE MOTIVACIÓN ES EL AMOR QUE LE TENGO A MIS PLANTAS, A UNO LE PUEDEN OFRECER TODO LO QUE QUIERA, PERO MI VERDADERO MOTOR SON MIS PLANTICAS Y MIS HIJOS, QUE TENÍA QUE SACARLOS ADELANTE”.

Por: Jessica Beltrán. Periodista.

Por: Jessica Beltrán. Periodista.
Editor: Lina María Serna. Periodista – Editora.

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