María: amor no es idolatría

Idolatría es la adoración indebida a los ídolos. Personas de otras religiones o sectas acusan de idólatras a los católicos por su amor especial a María, la madre de Dios.

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Virgen de la Ternura

Por: Diego Quimbayo

Idolatría es la acusación a la que todo católico se enfrenta en un país de diversidad de religiones y creencias. Sin embargo, ¿qué se puede entender por Idolatría? Este término hace alusión a la adoración de ídolos o imágenes que toman el lugar de Dios.

Al contrario de la adoración está la veneración que es un sentimiento de amor y de respeto a una o varias personas en especial a los santos, y no podía quedar por fuera a una gran figura de santidad de entrega y de amor maternal como es la de la Santísima Virgen María.

María es un modelo para todo cristiano, gracias a las capacidades, virtudes y aptitudes que tuvo desde el primer momento en que el ángel Gabriel anunció el nacimiento de Jesús.

Nosotros los católicos no adoramos imágenes; muy claro está en las sagradas escrituras “No te harás ni escultura ni imagen alguna… No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahvé, tu Dios, soy un Dios celoso”. (Ex 20, 3-5,) sin embargo Dios manda a colocar unas imágenes de dos querubines en el arca de la alianza (Ex 25, 10-22), o Moisés monta en el desierto una serpiente de bronce por mandato de Dios.

Las imágenes son signos necesarios para los cristianos ya que nos hacen más sensibles y respetuosos a la hora de saber que Dios está presente en todos los lugares y momentos y que los santos y santas son ejemplos a seguir para alcanzar la santidad.

Una imagen de la Virgen nos conduce y trasporta a los momentos en los cuales, como madre, cuidaba del hijo de Dios que nació de su vientre por obra del Espíritu Santo, o, como intercesora, ruega a Dios por aquellos los esposos en su matrimonio. Todos los días María intercede por nosotros; ella es nuestra madre y en las escrituras se afirma “Todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (Lc 1, 48).

La veneración a la Santísima Virgen como respeto, por ser el primer sagrario y vínculo entre lo divino y lo humano, gracias a ella Jesús llego a nuestras vidas. La virgen María sigue manifestando su amor por todos nosotros a través de las diversas apariciones en diferentes lugares del mundo, pidiendo que oremos y recemos el Santo Rosario por los pecadores, por la paz del mundo y que nos consagremos a sus inmaculados corazones.

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