Mujeres contra la desertificación: así enriquecen los suelos en Chile

Los suelos degradados de la Provincia de Limarí en Chile, parecían no tener remedio para volver a ser utilizados. Pero gracias a los sistemas de agricultura sustentable y el empoderamiento femenino, ya se están viendo resultados.

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Foto: CienciAcierta - UAdeC

Son la fuente de ingresos en el campo, proveen de alimentos a sus familias, impulsan soluciones en los cultivos y son líderes en la restauración de suelos. Hablamos de mujeres, de las más audaces y creativas.

En Coquimbo, en el Norte Chico de Chile, así como en otras partes del mundo, cada vez más sobresale el trabajo femenino en este tipo de prácticas.

El avance de la desertificación

Entre los valles transversales y las quebradas interiores de la región de Coquimbo se encuentran las comunidades agrícolas de la Provincia de Limarí. Zonas que desde hace más de diez años se enfrentan a duras condiciones de sequía.

Como se explica en un estudio de la Universidad Bernardo O’Higgins, esto se puede ver especialmente en algunos sectores, como en Peñablanca y Cerro Blanco. “Tomándose como ejemplo la comunidad agrícola de Cerro Blanco, se observa en ella y en localidades cercanas una problemática agroambiental caracterizada por la sequía, desertificación y erosión, exacerbada por el cambio climático, afectando a los cultivos y a la capricultura”.

Hace años esta región era bastante rica en vegetación, así lo cuenta el director de Conaf Coquimbo, Eduardo Rodríguez. “Producto de cortes indiscriminados para hacer carbón y después por el tema minero, se fueron deforestando extensos bosques de nuestra región y también se agotó la tierra por los cultivos de trigo. Hoy día los suelos están completamente erosionados y tenemos paisajes absolutamente desérticos”, explica.

Re-plantando medidas

Sin embargo, esto se está tratando de revertir. En medio de la lucha contra la desertificación, se está llevando a cabo un programa de la ONU que tiene especialmente el objetivo de reducir las emisiones por deforestación y degradación de los bosques en los países en desarrollo (Programa ONU-REDD). Junto con la Conaf – Corporación Nacional Forestal, llevan años dirigiendo programas que tienen el objetivo de resolver esta situación. ¿Y cómo lo han llevado a cabo?

Enriqueciendo los suelos con árboles y plantas nativas en los lugares en donde aún hay vegetación, y también habilitando el territorio para que las plantas puedan crecer y reproducirse. Por ejemplo, esto se ha logrado en varios lugares construyendo “limanes”, es decir, zanjas en donde los árboles son plantados, cuya especial forma sirve de captadora de agua cuando llueve, según explica Eduardo.

En el mes de noviembre de 2018, especialistas internacionales de la FAOPNUDONU Medio ambiente, realizaron la segunda “Gira Técnica de Intercambio de Comunidades Agrícolas” en la comunidad de Cerro Blanco y Peñablanca. Todo con el objetivo de vincular las experiencias de las comunidades agrícolas en temas de restauración ecológica y recolección de aguas y forestación.

“Lo que estamos haciendo es recorriendo el país y los proyectos piloto que se están implementando, y estamos evaluando cómo han ido avanzando sus resultados, cuáles han sido los beneficios y las alianzas que han generado con las comunidades y las autoridades de la región, así que hemos entrevistado a la gente, a los servicios”, contó la jefa de gobernanza y desarrollo sostenible del PNUD en Chile, Paloma Toranzos.

Pero más allá de recolectar resultados y examinar los cambios reales en el ecosistema de la región, lo que más se resaltó en la gira fue la participación de las protagonistas de estas medidas, es decir, las mujeres de la comunidad. ¿Por qué?

La mujer tiene la voz

Las autoridades pudieron ver en terreno las obras de mitigación y restauración de suelo degradado, desarrolladas por las comunidades, con el asesoramiento técnico de Conaf. En esta zona, “la mujer tiene la voz, ella decide y ejecuta”, fueron las palabras de Paloma luego de la actividad.

Haciendo un balance de la gira, Eduardo Rodríguez recalcó la participación de la comunidad, “esta fue una experiencia bastante positiva, porque nos permitió darles el verdadero rol a las comunidades, un rol protagónico. Ellos han logrado apropiarse de los objetivos de este proyecto haciéndolos propios, alcanzando beneficios y resolviendo problemas”.

Además, detalló que los hombres de la comunidad se van a trabajar a empresas mineras y las mujeres son las nuevas granjeras protagonistas. “Quien sostiene todo el engranaje, la vida en el campo, las cosechas, la cultura, es la mujer. Mantiene los ganados, educa a los hijos y gradualmente se ha ido empoderando de las dirigencias de las agrupaciones civiles, juntas de vecino, etc.”, dijo el director regional de Conaf.

Como explicó Paloma Toranzos, la participación femenina en este rubro en general es baja. “sobre todo cuando son proyectos en comunidades donde las mujeres no se sienten lo suficientemente empoderadas para participar, el hombre es el dueño de la tierra, son los que reciben los subsidios y la mujer queda en un segundo plano.

Acá nos llamó la atención que las mujeres sí participan activamente. Hay varias de ellas que son dirigentes y eso fue muy positivo porque nos damos cuenta que el programa en esta región se está trabajando con un enfoque de género y eso es importante para nosotros”, destacó.

Las líderes del campo africano

Y estas mujeres que toman cada día más liderazgo en la vida rural, también están en otras partes del mundo. Desde el PNUD, se han comprometido con distintas comunidades para mejorar sus capacidades de adaptación y han compartido herramientas y prácticas agrícolas climáticamente inteligentes.

En Camboya, una importante fuente de sustento son los huertos familiares, frecuentemente administrados por mujeres. Gracias al apoyo de esta organización que las ayudó a encontrar mejores formas de gestionar el agua, pudieron reducir gastos y ganar 500 dólares extras al año.

En Costa de Marfil, las mujeres representan el 70% del sector agrícola, pero poseen solo el 3% de la tierra que cultivan. Con sus métodos tradicionales trataban de obtener ganancias produciendo manteca de Karité.

ONU Mujeres posteriormente estableció un programa que las ayudó a modernizar el proceso, con énfasis en reducir la deforestación. Al mismo tiempo, su producción aumentó y crearon un mejor producto que les permitió cumplir con los estándares competitivos del mercado internacional.

¿Conoces mujeres líderes de comunidades agrícolas?

Fuente: El Definido.
Editor: Lina María Serna. Periodista – Editora.

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