¡Nos graduamos! El logro de 26 hombres en la cárcel de Cáqueza

El patio uno del Establecimiento Penitenciario de Mediana Seguridad y Carcelario – EPMSC de Cáqueza, Cundinamarca, fue protagonista de la graduación de 26 hombres privados de la libertad, participantes del programa Escuelas Digitales Campesinas de Acción Cultural Popular – ACPO. Así fue la ocasión.

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Foto: Lina María Serna - Periódico El Campesino.

Cuando el reloj marca las 9:00 a.m. en el patio uno de la EPMSC de Cáqueza, los estudiantes dan la bienvenida a la profe Elita. Es martes, y la cita semanal es un hecho, las sonrisas y saludos no se hacen esperar, como de costumbre extienden sus manos para saludarla, ella les responde con una tímida sonrisa y un fuerte apretón de manos. La profe es Elita Flores, docente de profesión y Coordinadora Regional del programa Escuelas Digitales Campesinas de ACPO.

Ya han pasado tres meses desde que iniciaron las clases del curso mi proyecto de vida en el campo dentro del centro penitenciario, “el tiempo pasa volando”, dice ella. Y no es para menos, desde el año 2018 ACPO viene trabajando de la mano con el INPEC -Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario- a través de la formación a personas privadas de la libertad de varios establecimientos penitenciarios y carcelarios del país.

Cristina Acosta, Dragoniante del INPEC, ha sido la persona que ha abierto las puertas a este proyecto en Cáqueza, que con ilusión espera que esta población construya un fuerte proceso de resocialización.

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En el caso de Cáqueza, la iniciativa surgió por cuenta de varios líderes de la Junta de Acción Comunal del municipio, quienes no dudaron en proponerle a ACPO que extendiera sus programas de formación hasta el centro penitenciario y carcelario ubicado en Cáqueza. Desde entonces, se ha brindado formación a más de 60 hombres privados de la libertad en dos cursos: mi proyecto de vida en el campo y valores cívicos y democráticos, ambos apoyados por la Fundación Bolívar Davivienda, la Embajada de Bélgica, la Registraduría Nacional del Estado Civil y el Centro en Democracia y Asuntos Electorales –CEDAE.

Así son las clases en Cáqueza cada martes

El lugar acordado para las clases en Cáqueza es el segundo piso del establecimiento, allí los esperan algunas mesas y sillas en las que estarán las próximas dos horas y media con la profe Elita. El ambiente es tranquilo y, sobre todo, muy cálido, gracias a un sol de aproximadamente 20 °C y al entusiasmo de los 35 participantes del curso.

Autoestima, autoimagen y personalidad son algunos de los conceptos que tratan durante las clases, en su mayoría más prácticas que catedráticas. El objetivo, brindarles conceptos y herramientas clave para el diseño y construcción de su proyecto de vida, potenciando sus cualidades, sueños y anhelos.

Emprender es quizá el verbo que mejor define su anhelo actual, pues gran parte de los participantes tiene proyectado montar su propio negocio, con ayuda de sus familias y la ayuda de Dios, como ellos mismos dicen.

Tal como cuenta la profe Elita, tres de ellos se destacaron por su participación en las clases; incluso, hubo uno que, aunque ya había realizado el curso en el 2018, no quiso perder la oportunidad de asistir a las clases para seguir aprendiendo y de paso, apoyar a los compañeros que asisten por primera vez. En vista de su iniciativa, la profe Elita le entregó el material del curso Valores Cívicos y Democráticos, para trabajarlo a la par, mientras sus compañeros culminaban el primer curso.

“Estos cursos son muy buenos, porque aprendemos y nos mantenemos ocupados”, me dice uno de los participantes* minutos antes de dar inicio a la graduación del curso; y le creo, porque además me pregunta si ese certificado lo puede poner en su hoja de vida, -claro que sí- le respondo.

Micrófonos y vallenato: El karaoke de los graduados

Luego de cuarenta horas de aprendizajes, risas y anécdotas, llegó el anhelado martes de graduación. Esta vez el reloj marca las 10:00 a.m., pues los preparativos de la graduación tomaron un poco más de tiempo; y pese a que es el último martes con la profe, el entusiasmo se mantiene intacto como desde el primer día.

La llegada de la profe Elita con micrófono y computador en mano causó revuelo en el patio, algunos empezaron a hacer memoria de sus canciones favoritas para ponerlas a sonar durante la graduación. Y es que, en uno de tantos martes, varios participantes le dijeron a la profe que querían disfrutar de un pequeño karaoke ese día, si no era mucha molestia, claro. Efectivamente no lo fue.

El orden del día marcó la pauta de un día soleado, lleno de música y sorpresas. Uno de ellos fue el primero en iniciar la jornada con una pequeña oración en agradecimiento a Dios por la vida. Y luego de unas breves palabras por parte de la profe Elita, se dio inicio sin más ni menos, al espectacular karaoke.

Otro de los participantes inauguró el día al son vallenato de El cóndor herido, uno de los grandes éxitos de Diomedes Díaz, el Cacique de La Junta. Luego de lucirse en el escenario, pasaron varios compañeros suyos, animados por la ocasión, a cantar otros éxitos vallenatos y populares. Otros más se lucieron con pasos de champeta y vallenato, “los ritmos de mi tierra”, dice uno de ellos para referirse a Valledupar, la tierra que lo vio nacer hace 28 años.

Diplomas y serenatas: La celebración mayor

El patio uno se vistió de color, con bombas y sonrisas se graduaron 26 de los 35 participantes que iniciaron el curso, pues varios de ellos fueron trasladados a otros establecimientos y no pudieron continuar.

“Yo terminé el curso con la profe Elita y me gustó mucho. Estoy feliz de que vengan aquí y se acuerden de nosotros”, dice uno de los participantes* entusiasmado mientras empieza la entrega de los certificados.

Todos pasan, reciben su certificado y posan para una foto con la profe, a quien agradecen por la paciencia y el amor con el que realizó sus clases; mientras tanto, sus compañeros de patio los aplauden entre gritos de alegría, pues reconocen que las clases fueron un paso definitivo en el que se permitieron a sí mismos construir su nuevo proyecto de vida.

Como era de esperarse, para el cierre de la ocasión hubo más música y cantos, acompañados de un concurso que los puso a bailar a ritmo de merengue, salsa, carranga y electrónica. Nadie se quedó atrás, todos se lucieron en esa improvisada pista de baile en medio del patio.

Además de la graduación, ACPO por intermedio de la profe Elita, quiso homenajear a los privados de la libertad que son padres, en vista de la reciente celebración del día del padre. Fue así como se sumaron más canciones al repertorio musical, esta vez fueron serenatas. Así mismo, esta fue la ocasión para recordar el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, que se conmemora cada 26 de junio a nivel mundial.

Al final, todos compartieron un pequeño refrigerio con la profe y tuvieron la oportunidad de comentar un poco más sobre sus historias de vida y sus proyectos a futuro. Sin duda, fue un día que todos recordaremos.

*En esta publicación no fue posible incluir los nombres de las personas privadas de la libertad que forman parte de esta historia, de manera que se utilizó la palabra participantes para referirse a cada uno de ellos. Aun así, Acción Cultural Popular y ElCampesino.co ® agradecen a cada uno de ellos por su tiempo y confianza.

Por: Lina María Serna López. Periodista – Editora.

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