Omar y Catalina, una pareja emprendedora que le apuesta a la pesca artesanal

Desde Nuquí, Chocó Omar y Catalina han creado su propio modelo de negocio desde la pesca artesanal responsable. Hoy después de tocar puertas están llevando pescados de primera calidad a Bogotá. Ellos esperan articular a más pescadores para que su empresa crezca cada día más.

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Foto: IIAP

Todo comenzó a partir de un sueño de independencia económica que diera garantías para la familia de Omar Alfonso Reyes, y por supuesto, que su sustento estuviera adecuado a sus habilidades y gustos. Omar se encontraba interesado en obtener sus propios medios para dedicarse a la pesca artesanal y fue cuando su jefa en Nuquí le dijo que comprara su propia lancha, fue así cuando empezó a buscar opciones para conseguir su propia lancha. 

“Me fui yo donde unos libreros caseros, y les dije, muchachos yo quiero una lancha; me sale la persona que dice, ¡no tu lancha te vale tres millones de pesos!, y yo, listo hágale que yo tengo esa plata. y no, no tenía esa plata”, cuenta con humor Omar al Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico – IIAP. 

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Gracias al apoyo del proyecto Desarrollo Local Sostenible y Gobernanza para la Paz financiado por la Unión Europea y el Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico – IIAP, esta pareja ha logrado consolidar su negocio llamado Nuquifish, desde la práctica responsable de la pesca artesanal. Por otro lado, a Catalina Díaz se le ocurrió la idea de tocar puertas en Bogotá para generar una clientela fija, de esta manera, ampliar su negocio a nuevos territorios.

“Nuquifish es una empresa familiar, ¿Cómo es el proceso?, bueno, el pescado lo recibimos, se le hace un lavado muy minucioso, se empaca muy herméticamente en neveras de icopor y se envía por avión, es nuestra única vía de como podemos sacar el producto de acá”, dice Catalina. 

Catalina también comenta que gracias al apoyo de la Unión Europea hoy van a poder brindar un producto de mayor calidad a sus clientes en la ciudad de Bogotá y en la región, articular a más pescadores para abrir espacios de capacitación en pescadería artesanal responsable y expandir su negocio a nuevos horizontes. De esta manera, su negocio en estado de crecimiento puede ser generador de empleo y de nuevos mecanismos de producción para sus comunidades. 

Por: Daimer Fernando Losada Bermeo. Periodista.
Editor: Lina María Serna. Periodista – Editora.

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