#Opinión: “La palabra pública ciudadaniza”

Como vemos, hablar de lo público en comunicación es referirse a la defensa de un derecho fundamental, como lo es el de producir y el de recibir información, sin el cual no existimos como sujetos políticos.

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El debate que recientemente se reabrió en el país sobre los objetivos y alcances de los medios públicos, como Radio Nacional de Colombia y Señal Colombia, tiene mucho que ver con las tareas y de inclusión en que está empeñada Acción Cultural Popular – ACPO.

Al fin y al cabo, para eso se fundaron las Escuelas Radiofónicas, para que nuestros habitantes rurales, tradicionalmente desconectados de los principales centros de poder, que es donde se toman las grandes decisiones, cuenten y, por lo tanto, sean tenidos en cuenta.

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Y, claro, uno no puede contar si lo censuran o lo callan, como tantas veces ha pasado en este país. Justamente acabamos de asistir a otro capítulo de extralimitación de funciones de un “servidor público” que desconoce el valor y alcances de lo público y decide, en consecuencia, que esos medios –propiedad de todos los colombianos– se deben poner al servicio exclusivo del gobierno de turno.

Por supuesto, no está mal que esos medios sirvan para que el gobierno se conecte con los ciudadanos. Lo malo es que se usen como premio o como castigo por coincidir o por oponerse a las políticas gubernamentales.

Nos preguntamos, entonces, qué es lo público, y para qué deben servir los medios públicos. Como las respuestas son muy complejas y darían para una tesis doctoral, sólo mencionaré aquí algunos aspectos que contribuyan a entender el concepto y a alentar la discusión pública.

Es necesario subrayar que los medios públicos no tienen por qué ser siempre del Estado, pues no son definidos en sentido estricto por la naturaleza de su propiedad sino por la función que cumplen como promotores de valores democráticos, entre éstos inclusión y deliberación pública, asociados al pluralismo y a la diversidad que deben existir en toda sociedad democrática.

Como lo subraya el investigador argentino Guillermo Mastrini, para que se puedan llamar medios públicos, deben asumir la tarea “fundamental de proveer a las sociedades modernas una herramienta comunicacional que garantice el derecho a la comunicación de los pueblos”. En otras palabras, si el medio no propicia la participación y la deliberación pública –lo que implica discutir de manera civilizada con quien piensa diferente– estará muy lejos de cumplir una función pública.

Como vemos, hablar de lo público en comunicación es referirse a la defensa de un derecho fundamental, como lo es el de producir y el de recibir información, sin el cual no existimos como sujetos políticos.

En esa dirección, podemos identificar con Germán Rey tres principios claves de lo público: interés común, espacio ciudadano e interacción/deliberación.

Son valores íntimamente relacionados con la construcción de ciudadanías que, valga decirlo, más que teoría es acción. Una acción o un conjunto de acciones que nos permite actuar como sujetos, esto es, como personas que proponen, argumentan, debaten y hacen evidentes sus acuerdos o desacuerdos para ordenar la vida social.

Porque, como lo señala José Ignacio López Vigil, “la palabra pública ciudadaniza”. Y matar la palabra – esas palabras diversas o variopintas, como el mundo que habitamos –es matar la democracia.

Por: Juan Carlos Pérez Bernal. Equipo Editorial El Campesino.

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