Opinión: Un encuentro con la comunicación

Un medio que nació casi con el siglo XX, presente en casi todos los acontecimientos contemporáneos, que sigue siendo el de mayor audiencia en el mundo y que ha tenido que esperar más de cien años para ser reconocido con su día mundial.

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El 13 de febrero es, desde el año 1946 y con reconocimiento mundial desde 2011, algo más que una fecha en el almanaque. Es una rememoración y una celebración del medio “más dinámico, reactivo y atractivo que existe” según manifiesta la propia Organización de las Naciones Unidas. Sí, el trece de febrero es más que un día en el calendario, porque hay efemérides en ese día, desde el punto de vista comunicativo, que merece la pena destacar.

En orden cronológico inverso empezaríamos por recordar que es el día elegido por la UNESCO para conmemorar el Día Mundial de la Radio, celebración que cumple 8 años y que, recordemos, surge a propuesta del director de la Academia de la Radio de España, Jorge Álvarez, en 2008 y que es aprobada en 2011 por la 36 Conferencia General de la UNESCO celebrada en París en noviembre de ese año. En la proclamación, la Conferencia General de la Unesco establece:

“Teniendo presente que la celebración de un día mundial de la radio promoverá una mayor toma de conciencia del público y los medios de comunicación acerca de la importancia de la radio y favorecerá la constitución de redes y la cooperación internacional entre organismos de radiodifusión.

Convencida de que la celebración de este Día incitará a los responsables de la adopción de decisiones y a todos quienes trabajan en el ámbito de la radiodifusión en sus diversas formas a crear y ofrecer acceso a la información por medio de la radio, entre otras cosas mediante radios comunitarias, y a diversificar el contenido de los programas para que todos puedan beneficiarse”.

El día no fue seleccionado al azar sino que rememora el 13 de febrero de 1946 que fue cuando se inauguró la Radio de las Naciones Unidas. En este 2019, el Día Mundial de la Radio se celebra bajo el lema “Diálogo, tolerancia y paz”. En años anteriores los temas fueron “Radio y deportes” (2018), “La radio eres tú” (2017), “La radio en tiempos de desastre y emergencia” (2016), “Jóvenes y radio” (2015) e “Igualdad de género en la radio” (2014). En 2012 y 2013, la conmemoración no tuvo ningún lema concreto.

La UNESCO dice que es un día para “celebrar la radio como medio, para mejorar la cooperación internacional entre los organismos de radiodifusión y para alentar a las principales redes y radios comunitarias a promover a través de las ondas el acceso a la información, a la libertad de expresión y a la igualdad de género”. Creemos que es el medio perfecto para contribuir a la erradicación de estereotipos, prejuicios y discriminaciones.

Un medio que nació casi con el siglo XX, presente en casi todos los acontecimientos contemporáneos, que sigue siendo el de mayor audiencia en el mundo y que ha tenido que esperar más de cien años para ser reconocido con su día mundial. En 1901, Marconi consiguió enviar señales de radio de un lado a otro del Atlántico después de que Nicola Tesla realizara la primera demostración pública de transmisión en 1894. También cuentan los aportes del escocés Maxwell, del alemán Hertz o del español Cervera.

Como este blog va, sobre todo, de comunicación recordamos que un día como éste de 1967, se descubrió en la Biblioteca Nacional de España un texto de casi setecientas páginas con notas y dibujos del gran Da Vinci, un polímata renacentista que escribió cientos de miles de notas con sus pensamientos, inventos y propuestas. Para mí, todo un comunicador.

Además, ese día de 1917 era detenida en un hotel de París otra gran “comunicadora”, Mata Hari, excelsa representante del traspaso de información a través del espionaje.

También un trece de febrero fallecía en Madrid (España) un periodista romántico, Mariano José de Larra (1809-1837). El de “vuelva usted mañana”, aquel que elevó el articulismo a la categoría de arte. Un gran comunicador, un escritor satírico que produjo una gran cosecha de artículos de costumbres, sociales, políticos y de crítica artística y literaria. Una muestra:

“Esa voz público que todos traen en boca, siempre en apoyo de sus opiniones, ese comodín de todos los partidos, de todos los pareceres, ¿es una palabra vana de sentido, o es un ente real y efectivo? Según lo mucho que se habla de él, según el papelón que hace en el mundo, según los epítetos que se le prodigan y las consideraciones que se le guardan, parece que debe de ser alguien. El público es ilustrado, el público es indulgente, el público es imparcial, el público es respetable; no hay duda, pues, en que existe el público. En este supuesto, ¿quién es el público y dónde se encuentra?

En Santiago, en 1812, aparece el 13 de febrero el primer periódico del país, la Aurora de Chile, durante el breve gobierno de José Miguel Carrera (1811-1813) y bajo la dirección de fray Camilo Henríquez, “un redactor que adornado de principios políticos, de religión, talento y de más virtudes naturales y civiles disponga la ilustración popular de un modo seguro, trasmitiendo con el mayor escrúpulo la verdad que sola decide la suerte y crédito de los gobiernos”, según reza el decreto de su nombramiento.

La Aurora se publicó semanalmente todos los jueves durante algo más de un año, siendo en ese tiempo un símbolo del independentismo y del periodismo político, defendiendo los ideales democráticos frente al absolutismo de la monarquía española. Su subtítulo era elocuente “Nociones fundamentales sobre los derechos de los pueblos”.

Y dicen que fue el 13 de febrero de 1542 cuando G. Pizarro y F. de Orellana se encontraron con el mayor río de la Tierra, reserva de la quinta parte del agua dulce existente en el planeta y un muy importante medio fluvial de comunicación, el Amazonas.

Pero terminemos como empezamos, recordando a la radio y sus logros y todo lo que ha conllevado alrededor. Recordemos a algunos de los grandes, desde Brecht y su “La radio sería el más fabuloso aparato de comunicación imaginable de la vida pública (…) si supiera no solamente transmitir, sino también recibir, por tanto, no solamente oír al radioescucha, sino también hacerle hablar, y no aislarle, sino ponerse en comunicación con él”.

A las greguerías onduladas de Gómez de la Serna “El diablo envidia la radio como el órgano ideal para la tentación: ¡qué lástima!, ¡qué lástima!, suele exclamar sintiendo haber dejado escapar la patente”, pasando por las transmisiones de Walter Benjamin, Orson Welles o Groucho Marx en su serie radial “Flywheel, Shyster and Flywheel” en la que reconocía que “No quería que mi gente supiera que me había metido en la radio. Siempre les había prometido que me ganaría la vida honestamente”.

Sin olvidar el lugar destacado de las mujeres y de las radios comunitarias. Las podemos encontrar juntas en el artículo “Las mujeres en las radios comunitarias” de la red de medios comunitarios (ReMC) y también repasar una investigación de 2017 del programa “Nos quemaron por brujas” sobre mujeres y radio en Argentina publicado en Cosecha Roja.

Un recuerdo especial para las dos emisoras en las que hice mis pinitos: Onda Verde y Radio Vallekas; para una emisora comunitaria que conocí el año pasado y que el domingo día 10 de febrero cumplió 40 años, La voz de Talamanca en Amubri de Ará (Costa Rica), y como no podía ser menos para un hito de la radiodifusión, en Colombia y en el mundo, como Radio Sutatenza, esa “revolución cultural en el campo colombiano” que supuso una apuesta radial educativa basada en la idea de que “la educación nos hace libres”.

Feliz Día Mundial de la Radio.

Por: Ignacio Chaves. Equipo Editorial El Campesino.

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