Compartimos la carta que varias organizaciones enviaron el pasado 10 de diciembre al Presidente Iván Duque manifestando la inconformidad e indignación por la abstención de Colombia en la votación realizada el 20 de noviembre de 2018, en el marco del proceso para la aprobación de la “Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los campesinos, las campesinas y de otras personas que trabajan en áreas rurales”.

En el mismo volante las diferentes organizaciones firmantes, exigen al Gobierno que adopte la Declaración en su totalidad y que además, desarrolle normativas, políticas públicas y lo demás que sea necesario, con el fin de dar cumplimiento a lo acordado.

Como es de su conocimiento, el pasado 20 de noviembre la Tercera Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, con una votación de 117 votos a favor, 7 en contra y 49 abstenciones (entre estas la de Colombia), apoyó la adopción de la “Declaración sobre los derechos de los Campesinos y de otras personas que trabajan en áreas rurales”. A la espera de su adopción final y protocolaria por parte de la Asamblea General en diciembre de este año, esta Declaración es el fruto de décadas de lucha de miles de millones de campesinas y campesinos en el mundo, quienes buscan precisamente el reconocimiento formal y universal de sus derechos específicos.

Esta lucha no ha sido fácil porque se ha dado en medio de una amplia variedad de violaciones de derechos humanos de los Estados sobre esta población, y en contravía del esfuerzo de varios estados poderosos, gobiernos con históricas deudas sociales con el campesinado, y poderes económicos transnacionales responsables de múltiples abusos sobre los derechos humanos, quienes se resisten a ver con buenos ojos lo que es obvio: que la población campesina es sujeta de derechos y que los Estados están obligados a respetarlos, protegerlos y realizarlos. Esa vergonzosa oposición se vio reflejada en los votos en contra y las abstenciones en la Tercera Comisión, posición que, por fortuna de la humanidad, fue minoritaria y no impidió el apoyo de esa instancia a la Declaración.

En Colombia, millones de personas esperamos la firma y el apoyo explícito por parte del Estado Colombiano a este instrumento de derechos humanos, que constituye un gran avance en el reconocimiento de los derechos de un sujeto social históricamente invisibilizado y excluido en el mundo entero y que, en nuestro país, ha sido altamente victimizado a causa del conflicto interno y los procesos históricos de despojo, desplazamiento y olvido estatal. Por ello, consideramos inaceptable y vergonzoso que Colombia no haya votado favorablemente a la Declaración, la cual está completamente acorde a la Constitución Nacional, a los fines del Estado colombiano y a los desarrollos que sobre los derechos campesinos ha hecho la jurisprudencia de la Corte Constitucional.

La actuación de la delegación colombiana en Naciones Unidas, cuya jefatura máxima recae en usted como Presidente, envía un muy mal mensaje al país y al mundo. Máxime cuando Colombia es un país agrícola y de fuerte tradición rural, y tiene un profundo déficit hacia la población campesina.

Esta necesidad fue además reconocida en el Acuerdo de Paz suscrito entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP en noviembre de 2016, donde precisamente se pactó una Reforma Rural Integral para dignificar la vida de los campesinos y campesinas, asunto al que igualmente apunta este instrumento internacional.

Por lo anterior exigimos al Gobierno Nacional, en cabeza suya, y a sus delegaciones ante las Naciones Unidas particularmente la de Nueva York, que respalde la adopción de la Declaración en su totalidad y sin reservas de ninguna índole cuando este instrumento se adopte en la Asamblea General en diciembre de este año, incluso mediante una declaración oral y la posterior firma del instrumento. Así mismo, que en conformidad a esa adopción, luego desarrolle normativas, políticas públicas, y lo demás que sea necesario, con el fin de dar cumplimiento a lo acordado en la Declaración.

También le solicitamos que en caso que su gobierno persista en su posición abstencionista, informe públicamente al país las razones de ello, en el contexto de debates y discusiones políticas públicas abiertas con los y las representantes del campesinado en Colombia. Creemos que sería una oportunidad para que Usted y su gobierno intenten explicar porqué persiste la falta de compromiso contundente del Estado colombiano en favor de los derechos humanos de esta población, que es la que nos alimenta de una manera saludable y respetuosa con el planeta.

Así mismo, dada la importancia del asunto, como organizaciones sociales de Colombia, ciudadanos y ciudadanas, defensores y defensoras de derechos humanos, y académicos y académicas nacionales e internacionales precocupados(as) por la situación del país, le exigimos a Usted, sin delegar dicha tarea a ningún otro funcionario de su Gobierno, dar respuesta personal y por escrito a esta carta. Esa respuesta favor dirigirla a FIAN Colombia, Cra 24 # 36 – 12, Bogotá. Dicha organización se encargará de canalizarla a las otras organizaciones y personas firmantes de esta carta.

 

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