Profesores rurales entregados por décadas al servicio de la educación

Merys, Adilson y Claudia son tres profesores de distintas latitudes rurales de Colombia, comprometidos con el servicio de la educación en sus territorios. A pesar de las dificultades en los recursos académicos, son creadores de proyectos que luchan por salvaguardar ecosistemas y apoyar a las familias campesinas.

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Con el sueño de educar se han graduado miles de profesores en nuestro país, ha sido precisamente ese sueño el cual les ha permitido traspasar obstáculos en el eje económico, social y cultural. Una vez en el mundo profesional se comprometen a proyectar y hacer estudiantes fuertes, con sueños y metas por cumplir, a decirles que es posible todo aquello que llegue a sus cabezas si tienen dedicación. 

De los miles de profesores graduados un gran porcentaje ha llegado a las zonas rurales de nuestro país para comenzar con su gran labor y a comprometerse no solo con niños, niñas y jóvenes, sino también con padres, hermanos, abuelos y tíos, pues reconocen el factor influyente  que poseen las familias.

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Pese a que muchas de sus acciones, a pesar de ser positivas para el bienestar social y la protección ambiental, no han sido bien vistas, ellos continúan profundizando en las necesidades ambientales y sociales de corregimientos y veredas para crear proyectos que mejoren la calidad de vida de sus habitantes, por eso te traemos la valiosa labor de nuestros profesores rurales en tres proyectos diferentes en el país.

Por la protección del río Sinú en Córdoba

Merys Usta Díaz lleva 43 años al servicio de la educación en el país, es docente en el corregimiento Los Garzones de Montería, Córdoba, y considera que su experiencia en esta labor ha estado llena de desafíos y alegrías. Ver crecer a sus estudiantes es todo un proceso, ya que muchos entran en distintas fases como la rebeldía, pero al final de la jornada todos son un equipo que reconocen la importancia de la educación.

«Mi vocación me lleva al servicio, yo no solo voy a dar clases, sino también a dialogar y a tener ese espíritu con los padres de familia, a guiarlos y acompañarlos, porque muchos papás consideran que con el maltrato pueden controlarlos, pero hay otras alternativas. Por eso mi labor va más allá de solo dar clases», nos comenta Merys.

La profesora Merys es la líder del proyecto ambiental de la Institución Educativa Los Garzones; el cual tiene como propósito salvaguardar el rió Sinú a través del caño del corregimiento, para esto se unen padres y estudiantes con el fin de limpiarlo, rescatando todos aquellos elementos que todavía son funcionales para el trabajo de los estudiantes y la docente.

«Trabajamos con todos los aparatos que al parecer no tienen una vida útil, pero los estudiantes reutilizan estos y crean nuevas herramientas, por ejemplo un bombillito LED o cualquier otro elemento que aun funcione para la creación de nuevos aparatos. Se combina el cuidado del medio ambiente y la tecnología, ya que ellos son quienes llevan el mensaje a sus casas y le dicen al abuelito o a los papás que no se pueden tirar deshechos al río por el daño que se produce y más sin son equipos tecnológicos que poseen elementos químicos», dice Merys.

Todo este trabajo se realiza en forma colaborativa, los estudiantes se apropian del conocimiento y se vuelven investigadores que entienden las necesidades de sus comunidades, identificando las causas y los efectos; de esta manera, son ellos quienes idean las soluciones propicias para el problema principal. Hoy Merys junto a sus estudiantes son promotores del cuidado de los ecosistemas de su territorio.

Un proyecto en beneficio de los campesinos en Nariño

Ahora nos trasladamos al departamento de Nariño, al corregimiento El Ingenio del municipio de Sandoná donde se encuentra el profesor Adilson Barahona, quien hace 20 años se encuentra comprometido con los habitantes de la región. Desde que llegó siempre ha pensado en como contribuir al campesino, y a la misma vez, a la naturaleza, fue así como propició el uso de biodigestores en la zona, el cuidado de la quebrada El Ingenio y la tecnología de la reforestación en el volcán Galeras.

«Las representaciones sociales y culturales son fuertes, muchos campesinos se resisten a estrategias efectivas para el cuidado de la naturaleza,  por eso, a través de los niños se piensa en una transformación cultural desde la formación educacional que reconoce su contexto y analiza el componente ambiental».

El profesor Adilson es líder del proyecto Tecnoambiente, donde trabaja colectivamente con sus estudiantes pues cuentan con una imaginación increíble, que al plasmarla se convierte en herramientas innovadoras de su región. En este proyecto ellos adquieren desde la investigación un conocimiento tecnológico y luego piensan en el mejoramiento de los procesos agropecuarios.

De esta manera, han trabajado en el mejoramiento del trapiche, las técnicas de secado en granos, el cuidado de especies como el balso blanco, el acceso a medios de transporte y el aprovechamiento de la cereza o cascota de café. Hoy este proyecto facilita el trabajo de los campesinos a través del ingenio de sus estudiantes y el acompañamiento del profesor Adilson.

El huerto de distintos sabores

En la vereda Zanja Abajo del municipio de Chinavita, Boyacá, se encuentra la profesora Claudia Espitia, una maestra enamorada del campo colombiano, y de allí, su enfoque a la educación rural, cuenta con especialidad en el eje informático y la pedagogía infantil.

“Me gusta mucho el campo, todo el tiempo he trabajado en el campo por las experiencias prácticas que brinda a los niños, un lugar en el que junto a sus padres y abuelos comparten saberes ancestrales”, nos comenta. La profesora Claudia es líder del proyecto Aprendo y me Divierto con mi Huerto, destacado por ser un plan multifacético que se acoge a las necesidades de sus estudiantes y el territorio.

«Cada año junto a los niños sembramos un producto diferente como habas, frijol, maíz y arveja. Este huerto permite desarrollar diferentes ejes temáticos del área de Ciencias Naturales; por ejemplo, cuáles son las partes de la planta, las semillas u otros procesos. En este proyecto vienen los padres a estar con sus hijos y ayudarlos, los abuelitos también nos acompañan y comparten sus saberes ancestrales sobre cómo cultivar».

Todos los alimentos producidos en el huerto escolar, que comprende 200 m² cuadrados y han sido adecuados por la profesora Claudia para iniciar la siembra en un proceso orgánico, abastecen el restaurante escolar, los cuales son aprovechados y compartidos con padres de familia.

«Hacemos envueltos dulces con formas de caritas y con una sonrisota de uvas pasas, para que los niños al abrirlo les guste. También hacemos platos típicos de otras regiones, entonces, los estudiantes investigan sobre la cultura y gastronomía de estos lugares y los ponemos en práctica en la escuela».

Dentro del proyecto se encuentra el Capitán Reciclín, un personaje que lidera las campañas de la escuela, así fue como los niños hicieron su capa con papelitos de dulces. El Capitán Reciclín ya ha ido a Bogotá y a municipios de Boyacá para llevar el mensaje del cuidado ambiental e importancia de los ecosistemas de nuestro planeta.

Gracias a los proyectos que están implementando Merys, Adilson y Claudia, hoy son finalistas del Premio Compartir Palabra Maestra, el cual otorga un reconocimiento a los maestros más sobresalientes del país por promover una valoración social, ambiental, cultural a través de una pedagogía.

Por: Daimer Fernando Losada Bermeo. Periodista.
Editor: Lina María Serna. Periodista – Editora.

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