El proyecto que promete la reactivación de las Salinas de Manaure

Además de recuperar esta explotación, el programa de Fortalecimiento de la Cadena de Valor de la Sal, diseñado por la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), involucrará otras actividades –como artesanías, pesca y turismo–, en las que participarán de los cerca de 100.000 habitantes de este municipio de La Guajira.

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Foto: Wikimedia Commons

Aunque Manaure se considera como la única población del país con salinas marítimas de gran potencial económico y turístico, es urgente resolver su problemática de pobreza a través de un proyecto que en su fase inicial beneficiaría a 3.000 familias.

“Gracias a la colaboración de la U.N. hemos identificado estrategias que pueden contribuir al desarrollo económico y a fortalecer las capacidades de la región”, destaca Liliana Alvarado, coordinadora del programa Comunidades Inclusivas y Sostenibles en América Latina (Cisal), que a su vez es una iniciativa de la Federación Canadiense de Municipios.

En tal sentido, la estrategia diseñada por la U.N. busca darle valor agregado a actividades como las que habitualmente realizan los charqueros, encargados de extraer la sal de las charcas (pocetas), con el fin de que los jóvenes no solo retomen estas tradiciones, sino que se sientan orgullosos de volver a desempeñarlas.

Nuevo comienzo

El trabajo adelantado por expertos de la U.N. llevó a un primer diagnóstico que reúne información sobre las principales problemáticas del municipio, las cuales están asociadas con los vaivenes de la política, además de la imposibilidad de ejecutar adecuadamente los cuantiosos recursos provenientes del Sistema General de Regalías.

Para el profesor Luis Alejandro Rodríguez, director del proyecto liderado por la Dirección Nacional de Innovación, Extensión y Propiedad Intelectual de la U.N., el cambio en la línea de producción de sal que se dio en 2004 originó una serie dificultades de coordinación y de gestión, que determinó la pérdida de continuidad en los procesos industrial y artesanal.

“Con la clausura de la planta de tratamiento de sal ubicada en Cartagena se perdió uno de los principales clientes, y la dinámica que traía la región se estancó a pesar del enorme potencial de esta actividad”, destaca el docente, director de la Unidad de Emprendimiento de la Facultad de Ciencias Económicas, la cual también forma parte del proyecto.

Proyectos al alcance de todos

Hasta el momento se han identificado tres líneas de trabajo: uso industrial, consumo humano y consumo animal, las cuales se desarrollarían en tres fases durante los próximos cinco años, con el fin de fortalecer las capacidades y el recurso humano.

“A partir de las charcas se pueden obtener diferentes productos –según el proceso que se aplique, como lavado, adición de flúor y yodo– y elaborar otros para consumo animal, los cuales se espera vender en mercados nacionales e internacionales”, explica el profesor Rodríguez.

La estrategia contempla la participación de expertos del Instituto de Biotecnología de la U.N. (IBUN), de manera que algunos de los procesos incluyan tanto el uso de crustáceos con gran valor proteico (como las artemias) como el diseño de mecanismos para proteger los manglares ubicados en zonas aledañas al área de producción.

Ya que existen distintas formulaciones con la sal como suplemento para el ganado vacuno o caprino, además de infinidad de combinaciones empleadas en la industria gastronómica, el objetivo de cada una de las líneas de trabajo es elaborar una amplia gama de productos para cada caso.

“La idea es que las charcas artesanales operadas por indígenas puedan realizar procesos estandarizados, con el fin de generar valor agregado para cada caso”, destaca la coordinadora de las Cisal, para quien el proyecto estará acompañado de una caracterización mineralógica y de un proceso de capacitación que les facilite a las comunidades indígenas alcanzar los más altos estándares de calidad.

El trabajo con los sectores artesanales, pesqueros o agrícolas de Manaure busca incluir a un importante porcentaje de población cuyos ingresos provienen ancestralmente de otras actividades productivas y que, con la desaceleración del sector salinero, se vio afectada en igual o mayor medida que el resto de la comunidad.

Para garantizar la sostenibilidad de los proyectos, la estrategia planteada por la U.N. también se concentrará en incentivar la participación y el trabajo en equipo para lograr distintos tipos de especialización y nuevas oportunidades de empleo, además de implementar métodos de producción que no tengan impactos negativos sobre el ambiente.

Fuente: Universidad Nacional de Colombia.
Editor: Lina María Serna. Periodista – Editora.

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