Un retiro personal en el II Domingo del Tiempo Ordinario

El Instituto de la Consolata para Misiones nos comparte este texto sobre la preparación del Evangelio del II Domingo del Tiempo Ordinario.

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Foto: http://bit.ly/30BlF6z

II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO A) Texto bíblico: Juan 1, 29-34

“Yo lo he visto y atestiguo que él es el Hijo de Dios”

para Reflexionar, Orar y Compartir el Evangelio del Domingo

Introducción:

Algunos pasos a tener presente:

-Comenzar con un momento de oración para disponer cuerpo, mente y corazón a la acción del Espíritu Santo

-Leer cuidadosa y amorosamente el texto Bíblico

-En lo posible seguir los pasos indicados

-Escribir lo que retenemos importante

-Terminar con una oración que surja del encuentro con el Señor a partir del texto Bíblico

-Buscar un espacio para compartir con la

Lectura del texto de la vida

¿Qué de los acontecimientos de la vida social de este últi-mo tiempo llaman mayormente mi atención? ¿En qué sen-tido?

¿Cuáles percibo que sean los principales desafíos en mi comunidad local y en mi trabajo pastoral al inicio de este año?

Leer y estudiar el texto Bíblico para conocer a Quien queremos Amar y Anunciar

¿Qué importancia tiene en la vida de Jesús el testimonio de Juan?

¿Cómo percibe Juan a Jesús? ¿Qué compren-sión tiene de Él y como lo expresa particular-mente en este pasaje?

En la tradición bíblica, particularmente en el NT, ¿Qué se entiende por el “Cordero Dios”?

¿Cómo valora Juan su propia misión y como presenta aquella de Jesús?

¿Qué significa “quitar el pecado del mundo?

En esta contemplación que tiene Juan, ¿Cómo aparece la presencia del Espíritu San-to tanto en su propia vida como en aquella de Jesús?

¿Cómo entiende la tradición bíblica la expre-sión, “Hijo de Dios“ y qué relación tiene con el Bautismo de Jesús?

Dejar que la Persona de Jesús ilumine mi vida

¿Cómo me veo en mi tarea de señalar los cami-nos de Dios en Cristo Jesús, especialmente para aquellos que no lo conocen suficientemente?

¿Creo que doy un buen testimonio de Jesús como Cordero de Dios y Salvador?

¿El testimonio que doy de Jesús, es el fruto de lo que he visto y contemplado en El?

¿Qué significa para mi vida que Jesús sea el Cor-dero de Dios? ¿Qué entiende la mayoría de la gente por “Cordero de Dios”?

¿Cuál es el rol del Espíritu Santo en mi vida? ¿Creo que lo dejo actuar de verdad para que me ayude a configurarme a la Persona de Jesús?

¿Qué implicaciones tiene para mi vida el hecho que Jesús sea el “Hijo de Dios”?

El encuentro con Jesús provoca una nueva re-orientación de mi vida

¿Qué siento que me falta contemplar más de la persona de Jesús para que mi testimonio sobre Él sea más verdadero y genuino? ¿Qué puedo hacer y de qué manera?

¿Qué me gustaría expresarle al Señor, fruto de este encuentro con El?

Fuente: Instituto de la Consolata para Misiones.

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