Yorleni Casas y Anyela Cardozo, dos mujeres rurales que resaltan por la labor en sus comunidades

En conmemoración al Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, resaltamos las historias de dos mujeres reincorporadas que son un ejemplo de resiliencia y que hacen parte del proyecto Mujer Mestiza, Indígena y Afrodescendiente – MIA.

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Foto del archivo interno de Proyecto MIA

El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, debido a un movimiento que surgió en latinoamérica en 1981 en honor al asesinato de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Miraval, cometido en 1960 en Salcedo, República Dominicana. Por esta razón, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó en 1999, que el 25 de noviembre se conmemoraría esta fecha.

Por eso queremos resaltar las historias de Yorleni y Anyela, dos mujeres que hacen parte del proyecto MIA – Mujer Mestiza, Indígena y Afrodescendiente, financiado por el Fondo Europeo para la Paz de la Unión Europea y ejecutado por Acción Cultural Popular – ACPO, la Diócesis de San Vicente del Caguán y la Registraduría Nacional del Estado Civil..

Anyela y Yorleni hacen parte de los ETCR – Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación de Caquetá y Chocó, que son escenarios de paz en los que el proyecto MIA ha tenido especial importancia, gracias al trabajo que realizan junto a mujeres campesinas y en proceso de reincorporación en pro del crecimiento económico, a través de la potencialización de emprendimientos, formación en gestión de proyectos y la construcción de tejido social.

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Anyela y Yorleni, dos mujeres resilientes:

Yorleni Casas Castillo es una enfermera de 36 años, con un técnico en salud pública y un puesto de salud en el que atiende a la comunidad en la que vive; además, está estudiando psicología y homologando enfermería, para contar con un trabajo estable que le permita darle un futuro a su hijo, mientras continua con su trabajo en la comunidad y protege el medio ambiente.

Para ella los ETCR propician un ambiente de contrucción de tejido social que le ayuda a las mujeres a emprender, ya que es un lugar lleno de solidaridad que además le ha ayudado a nutrir su profesión y su proceso de reincorporación, ya que durante su tiempo en las FARC aprendió a ser parte del campo y a entender ciertas circunstancias que sólo suceden en estos espacios:

“Creo que el tiempo que estuve en las FARC me ayudó a conocer más de fondo las necesidades del campo, a conocer muchas circunstancias que no son tratadas. Siempre podemos ayudar ya sea de manera directa o indirecta”.

Ligado a esto, Yorleni ha visto las necesidades de las mujeres rurales que han sufrido de violencia y muchas veces ha reinado el silencio y la represión sobre ellas, por lo que considera que necesitan acceso a formaciones y componentes psicológicos. “Son mujeres que no tienen oportunidades para así mismo tener otras posibilidades de crecimiento en sus vidas. Las mujeres rurales necesitan de acompañamiento para motivarlas”.

Por otro lado, Anyela Patricia Cardozo es una piscicultora de 31 años, con estudios en manipulación de alimentos, piscicultura y transformación de alimentos; además, está en primer semestre de la carrera de Zootecnia en la Uiversidad Nacional Abierta y a Distancia – UNAD.

Durante los 13 años que Anyela permaneción en las FARC, comprendió la importancia que tenía la mujer y los roles que desempeñaba dentro de la organización, por lo que una vez inició su proceso con el proyecto MIA, se dispuso a continuar por esa línea de apoyo a las mujeres, convirtiéndose en facilitadora educativa de la zona de reserva campesina El Pato Balsilla.

“Este proyecto nos ha servido muchísimo, principalmente a Anyela, una mujer trabajadora que ahora es una de nuestras maestras y que nos apoya en cada curso a realizar, estas formaciones también han sido una base para ella misma. Es una oportunidad donde todas las mujeres aprenden, pero también de que convivan entre ellas, se ayuden mutuamente”, comenta su compañera Yorleni.

Finalmente, en el contexto conmemorativo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, resulta indispensable conocer este tipo de historias ejemplo de resiliencia, que invitan a reflexionar sobre las capacidades de una mujer decidida que sin importar el pasado nunca abandona sus sueños.

 

Por: Isabella Durán Mejía. Periodista.

Editor: Karina Porras Niño. Periodista – Editora.

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