Camino Neocatecumenal explicado por un sacerdote

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Camino Neocatecumenal se ha extendido en el mundo entero, rescatando los principios del bautismo y el valor de la fe cristiana.

Por Luis David Parrado Traslaviña

Cuando el Concilio Vaticano II terminó (1965), la Iglesia sufrió varios cambios que obedecían a la búsqueda de un método que permitiera transmitir el mensaje del Evangelio a la sociedad. Una de estas estrategias consistió en la creación de pequeñas comunidades de evangelización, y precisamente, en España se fundó un movimiento que ofrecía un itinerario de iniciación cristiana posterior al bautismo o para recibir este sacramento. Este movimiento se llamó Camino Neocatecumenal.

El Camino Neocatecumenal fue fundado hace 47 años en España por Kiko Argüello. A lo largo de su existencia, el Camino Neocatecumenal, ha llevado el Evangelio a distintos lugares en el mundo, especialmente a las comunidades socialmente marginadas. Asimismo, ha establecido 113 seminarios llamados Redemptoris Mater a lo largo del mundo, contribuyendo a la formación de jóvenes que sienten el llamado a la vida sacerdotal.

En Colombia el Camino Neocatecumenal se ha desarrollado con mucha fuerza: poseen dos seminarios (Medellín, Bogotá) y aproximadamente 300 seminaristas. El padre Alessandro Alessi es uno de los tantos sacerdotes que el Camino Neocatecumenal ha brindado a la Iglesia: fue ordenado hace 7 meses para la arquidiócesis de Bogotá, y vive su ministerio sacerdotal como vicario parroquial en La Calera (Cundinamarca). He querido realizar una entrevista al padre Alessandro, para que nos brinde una mirada más cercana del Camino Neocatecumenal.

  • Para usted, ¿Qué es el Camino Neocatecumenal?
Padre Alessandro Alessi

Es una Iniciación Cristiana para adultos que, mediante una formación permanente vivida en pequeñas comunidades, ayuda a prepararse para el Bautismo o a redescubrirlo, para aquellos que ya han sido bautizados.

  • ¿Cómo surge el Camino Neocatecumenal?

Surge por la acción del Espíritu Santo que mueve a Kiko Argüello, un pintor español famoso en su país, a ir a vivir con los pobres para imitar la vida de Carlos de Foucauld que quería que, cuando llegara Jesucristo en su Última Venida, lo encontrara sirviendo entre los pobres. Entonces, Kiko se va a vivir a un barrio marginado de Madrid, entre los últimos de la sociedad. Ahí se encuentra con una mujer laica, Carmen Hernández, muy inquieta con el tema de las misiones y de la vida en comunidad. Entre los pobres el Espíritu Santo suscita un ambiente de oración, de escucha de la Palabra de Dios y de vida en comunión hasta tal punto que el entonces arzobispo de Madrid, Mons. Casimiro Morcillo, que había participado activamente en el Concilio Vaticano II, le propuso llevar esa experiencia a las parroquias. A partir de ahí el Camino Neocatecumenal se empieza a extender al mundo entero, en más de 120 naciones con miles de comunidades. 

  • ¿Posee el Camino Neocatecumenal algún carisma?

El Camino Neocatecumenal es fundamentalmente misionero y su preocupación se extiende a la Iglesia Universal. Es por eso que la vivencia del Bautismo en muchos de sus miembros ha suscitado el deseo de no quedarse quieto, sino de anunciar a Cristo al mundo entero. Por esa razón, de entre las comunidades han surgido miles de familias numerosas que dejan su tierra para evangelizar especialmente aquellos países secularizados donde la presencia de la Iglesia Católica es muy débil. Pero, como la Iglesia no se puede implantar sin los sacramentos, por inspiración de Juan Pablo II han sido constituidos los seminarios Redemptoris Mater (hay 113 actualmente) que inicialmente forman presbíteros para acompañar estas familias, aunque por la gran necesidad de presbíteros, muchos de ellos se encuentran en otros tipos de misiones (párrocos, formadores, etc.). De entre ellos, ya algunos han sido consagrados obispos.

Además, el Camino Neocatecumenal ha fomentado las vocaciones a la vida contemplativa. Las jóvenes que sienten este llamado son enviadas a los distintos monasterios pertenecientes a órdenes contemplativas ya existentes y que viven la escasez de vocaciones.

  • ¿Cómo se ingresa al Camino Neocatecumenal?

Simplemente escuchando unas catequesis para mayores de 14 años que se dan en algunos momentos del año y yendo a una convivencia de 3 días en la cual se constituye propiamente la comunidad.

  • ¿Ha recibido el Camino Neocatecumenal críticas?

Sí, porque ha introducido algunas novedades en la liturgia que, aun habiendo sido aprobadas por la Congregación para el Culto Divino y por los papas (desde Pablo VI hasta Francisco), siguen chocando con algunos que defienden la inamovibilidad de la liturgia.

Además, ha encontrado resistencia en los ambientes más clericales porque no es tan fácil entender que el Camino tiene unos estatutos propios, aprobados por la Iglesia, que no pueden ser cambiados por capricho de los párrocos.  

  • ¿Qué organización tiene el Camino Neocatecumenal?

Sigue el modelo de la Tradición de la Iglesia. El carisma se va desarrollando por transmisión de catequista en catequista de manera que el deseo de su fundador llega hasta las comunidades del mundo más lejanas.

  • ¿Qué mensaje puede brindar el Camino Neocatecumenal a los habitantes de nuestros pueblos?

El primer anuncio que da la salvación a aquellos que viven en la desesperanza y en el vacío de sus vidas y que se puede desarrollar poco a poco mediante la fe vivida en pequeñas comunidades, en oposición a una sociedad de personas solas.

 El Camino Neocatecumenal es un ejemplo claro de las palabras de san Pablo a los Corintios (12, 4 – 13):

«Hay diferentes dones espirituales, pero el Espíritu es el mismo. Hay diversos ministerios, pero el Señor es el mismo. Hay diversidad de obras, pero es el mismo Dios quien obra todo en todos. La manifestación del Espíritu que a cada uno se le da es para provecho común. A uno se le da, por el Espíritu, palabra de sabiduría; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; a otro, el don de la fe, por el Espíritu; a otro, el don de hacer curaciones, por el único Espíritu; a otro, poder de hacer milagros; a otro, profecía; a otro, reconocimiento de lo que viene del bueno o del mal espíritu; a otro, hablar en lenguas; a otro, interpretar lo que se dijo en lenguas. Y todo esto es obra del mismo y único Espíritu, que da a cada uno como quiere. Las partes del cuerpo son muchas, pero el cuerpo es uno; por muchas que sean las partes, todas forman un solo cuerpo. Así también Cristo. Hemos sido bautizados en el único Espíritu para que formáramos un solo cuerpo, ya fuéramos judíos o griegos, esclavos o libres. Y todos hemos bebido del único Espíritu.»

 

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