Orellanas, un alimento de beneficio para productores y consumidores

En Colombia este hongo comestible es un producto relativamente nuevo que resulta prometedor por su aporte nutricional y por su producción mediante el aprovechamiento de desechos agrícolas.

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Foto por: US TOLUNA

Las orellanas son hongos comestibles que tienen forma de ostra y que se cultivan con los residuos agrícolas como el capacho del maíz, el bagazo de la caña, la cacota del café y  las cáscaras de fríjol y arveja. En Colombia su producción ha estado en manos de pequeños grupos de campesinos sobre todo en los departamentos de Boyacá y Huila.

Este hongo posee altas propiedades nutricionales, entre las que se destaca el selenio que es un mineral antioxidante y un grupo de aminoácidos como: la tiamina y la riboflavina, de los más importantes para los seres humanos. Además gozan de una excelente reputación gracias a su facilidad de cultivo y a que es ricamente nutritiva, por lo que es apetecido en el aspecto gourmet y medicinal.

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Desafortunadamente es un alimento altamente perecedero por su elevada actividad de agua, su corta vida útil en el empaque tradicional de bandeja de icopor con PVC alcanza máximo 9 días. A esto se suma un alto grado de oscurecimiento enzimático, el cual se da cuando algunos vegetales o crustáceos se cortan y se dejan al aire libre, lo que se denomina “oxidación enzimática”.

Por estas características exige técnicas de procesamiento y conservación adecuadas, un reto que decidió asumir el profesor Saúl Dussán Sarria, y un equipo investigador de la Universidad Nacional Sede Palmira. Quienes buscan un método de conservación probando con el uso de antioxidantes y de diferentes envases con el fin de que puedan ser comercializadas con todas sus propiedades. “En el Valle del Cauca es un producto agrícola bastante promisorio por sus comprobadas cualidades nutricionales, preparaciones alimentarias y medicinales” menciona el profesor Dussán.

Después de varias pruebas y condiciones el hongo fue tratado con antioxidantes y colocados en envases PET (tereftalato de polietileno), que son amigables con el medio ambiente, irrompible, económico, liviano, impermeable y con la resina con mejores características para el reciclado. Conservando así  la orellana hasta por 15 días, es decir aumentando alrededor de seis días su vida útil en el mercado; lo que indica que es un producto que vale la pena seguir investigando para  apostar a su impulso y consumo.

Por: John Alexander Saavedra. Periodista.

Editor: Lina María Serna. Periodista – Editora. 

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